LA MARCHA PRODIGIOSA .-
Llevaba pedaleando como tres horas y las piernas me tiritaban, tenía sed y algo de hambre. Nunca supe porque me empeciné en esa absurda bicicleteada, en la que ni siquiera había un premio decente en juego. Los chicos y chicas de la Pastoral Juvenil, se hicieron acreedores de mi odio; los muy infelices me lograron vender el bono solidario que me daba acceso a esta competencia inmunda.
No puedo creer que yo, un artista plástico de tanto renombre dentro de mi barrio, haya dilapidado veintiséis pesos en este evento miserable. No se si soy muy claro al brindar mis explicaciones, trataré de usar un lenguaje sencillo y ameno de fácil entendimiento para capturar la atención de la “gilada”. Me apesadumbran de sobremanera las expresiones hilarantes y burlescas, de quienes quizás me conjeturen con rasgos de quien padece una insurrección de los neurotransmisores, chabacanamente conocida como chifladura paranoide.
Siguiendo con la hilvanación de mi historia, les diserto que compre ese bono con el único afán de participar en una competencia sangrienta e implacable de ciclismo, y cuando llegue a la plaza de Santa Lucía a encontrarme con el pelotón, me lleve un chasco desagradable. Sobre una plataforma de madera, siendo las 12 del mediodía, se encontraba un muchachon de unos 23 años con una gorra al revés y una remera de la Acción Católica, tomaba el micrófono y nos dirigía la palabra:
_ Buenas a todos!!! Que nos rebalse el optimismo en este maravilloso día! El sol se dignó a salir, pa’ bien de nosotros, dijo un vago de Jujuy,...jurujujujujuy (se oía una risa general en el pelotón) ,...Che, no vayan tan fuerte que aquí no se trata de ganar ni de perder, sino que se trata de compartir una jornada de reencuentro así nos regocijamos en un torrente de sana algarabía que nos hermane a todos, si señor!!!, se trata de disfrutar del elixir de la vida, ese que.......si bien desciende sobre nosotros en cuentagotas, el mismo es recibido con beneplácito cada vez que se digna a emerger!!! Aleluya amiguitos a compartiiiirrrr....!!! Aaaahhh, otra cosa,....vamos a formar tres grupos de pelotón, el primero se va a llamar “Los Gavilanes aguerridos” el segundo “Los luchadores plebeyos” y el tercero “ Los gladiadores acomedidos” . Se juntaran de acuerdo a las afinidades o amistades que tengan, eh? Comprendido? Yo voy a ir en la camioneta despacito por la ruta y ustedes vienen atrás mío hasta el destino, Okay?.-
Una vez pronunciado el discurso, se armo un revuelo y alboroto para formar las huestes pelotónicas.
Me tome la libertad de levantar la voz para preguntarle al animador, a donde me metía yo, que no conocía a nadie. El me contestó que yo debía ser un “single man” que no se plegaría a ningún pelotón, todo ello teniendo en cuenta mis características personales (edad, vestimenta poco acorde, olor axilar, etc...). Cuando le consulte que tenía de malo mi ropa, el me aclaró diciendo que no es muy habitual usar pantalón corto de fútbol, medias de toalla, mocasines lustrados y camisa manga corta cuadriculada. Luego a modo de consuelo me bautizó “Antílope Acróbata”. Lo miré con odio, pero a la carrera no me la perdía por nada del mundo. Los premios si bien eran algo berretas, me obsesionaban. El siguiente es el listado de premios:
1º Premio: Un reloj con juego electrónico de navecitas marca “Zeetee-Cenn”.
2º Premio: Un videocasete usado (pero en buen estado) de la película “La Sociedad de los Poetas Muertos”.
3º Premio: Setenta Kilos de Naranjas de Ombligo.
4º Premio: Un free - pass al museo “Nacif Weiss” que esta en la Universidad Católica.
5º Premio: Un choripan en la “Esquina de la Elegancia”, regadito con vino tinto.
6º Premio: Un café con leche y dos medialunas. Valido en la estación de servicios de el Encon (ideal para los viajes).
7º Premio: Dos caramelos alka y un cigarrillo Conway, con derecho a préstamo de fuego.
La cuestión es que se inicio la carrera y cuando largamos, decidi aventajarlos a esos maricones chupamedias. Maldita esa decisión porque ese fue el inicio de mis desdichas y desventuras. Las piernas se me agarrotaban del dolor producto de mi violento esfuerzo. Miraba para atrás, y veía cada vez mas distante al rastrojero guía y los pelotones que los seguían. Sonreía con sed de gloria al imaginarme en el podio. Desde luego ese sería mi trampolín al éxito con las mujeres que se derretirían ante mis atléticas virtudes. Militaría en política, luego aspiraría a un cargo electivo, y así sucesivamente iría trepando hasta llegar a la presidencia de la Nación. El camino era facilísimo solo se trataba de ganar esta maldita carrera.
Una vez que largo la competencia, mi mente se concentró en el hambre de gloria, y obre en consecuencia aullando arengas a mi persona; mientras los pedales de mi bicicleta multiplicaban ferozmente sus revoluciones.
Sin embargo, no todo fue competencia vigorosa y delirios de grandeza. Quien iba a imaginar que gracias a esa maldita competencia, iba a atravesar la experiencia mas aterradora de mi vida, como así también la mas sorprendente. Ahora la relato directamente, sin mayores preámbulos.
Llevaba tres horas y media de incesante pedaleo, y para mi sorpresa observé que no había nadie en la ruta, y que hacia un largo trecho, que esta no era de pavimento. Aun a riesgo de disminuir mi marca en la carrera, opte por frenar y descubrir que era lo que pasaba.
Mire alrededor y pude apreciar un vasto campo de características muy similares al Valle de la Luna, en cuanto a relieve y color; pero sin las colosales y extrañas formas que caracterizan al renombrado reservorio fosilífero.
De no ser por la desesperación que tenía, hubiese realmente disfrutado el maravilloso paisaje que me rodeaba, el aire era de una pureza increíble y pequeñas flores xerófilas, impregnaban el ambiente de suaves y agradables perfumes. A pesar de todo, mi animo estaba sobrecogido, no cabían dudas de que ese extrañísimo paraje no era conocido para nada en la provincia. Y me extrañaba demasiado, ya que era demasiado llamativo como para pasar desapercibido; y para colmo sin un solo ser humano a la vista. Me costaba aceptar que perdí el derrotero, fue inevitable imaginar el hallazgo de mi cadáver informado en los medios.
Para comer, solo tenía maníes y algunos caramelos ½ hora, que me brindarían algo mas de glucosa para seguir. El problema era el liquido, ya que me había tomado toda el agua, con la idea de reaprovisionarme en cualquier surtidor que encontrase en el camino. Pero ahora la situación era muy diferente, no tenía de donde sacar agua y además la sed comenzaba a atormentarme. La piel me ardía por los rayos de ese sol abrasador; pero tome valor para no caer en las garras del terror. Decidí que lo correcto era seguir avanzando, porque de quedarme ahí, seguramente no mejoraría mi suerte en lo mas mínimo.
Fue asi que avance, impulsado mas que por mi energia física, por mi instinto de preservación. Después de rogarle a Dios que me orientase, tuve la suerte de divisar a lo lejos un establecimiento al costado del camino. Mi sorpresa y alivio fueron grandes, ya que pude ver a la distancia que entraba y salia gente. Aceleré ansioso y llegué. Ese dia estaba destinado a provocarme desconciertos innumerables, ya que me encontré frente a una especie de taberna, con gente vestida con ropas gauchescas, que descendían de caballos. No observé ningún vehículo, ni cables, ni telefonos, ni nada de tecnología conocida. Estacione mi bicicleta y entre a ese salón denominado “Pulpería Don Zamudio”. Apenas entre, escuché una voz ronca masculina:
- Pase mi amigo, dígame de donde saco ese mamotreto.
- Perdon, usted se refiere a mi bicicleta?
- Por supuesto, se le nota muchísimo que es berreta y ya no le queda mucho.
- Por lo menos me lleva y me trae, así que te agradecería que cerraras la jeta.
- Cómo? No te pases de pícaro, no me levantes el tono así porque te via reventar el lomo a guascazos.
Tras meditar un poco mi situación, juzgué que me convenía no entrometerme en una pelea, y menos en un lugar desconocido en el cual yo era un visitante.
Llamé a la moza, que de paso me excitaba bastante. Se acercó muy presurosa y simpática limpiando con un trapo la mesa. Le encargué una cerveza bien helada, y al poco tiempo la estaba disfrutando con desesperación. Parecía el elixir de los reyes, no solo por mi sed abrasadora sino porque tenía un sabor extraordinario que sobrepasaba cualquier otra. Le observé la marca y solo se veía un símbolo cuneiforme indiscernible, sin ningún tipo de letra reconocible. Apoyé la botella sobre la mesa, sin mayor interes; y muy para mi pesar deduje, guiándome por los movimientos de un anciano, que el longevo se preparaba para acercarse y brindarme una charla; que de paso seguramente sería un monologo aburridísimo de anécdotas de su juventud.
Mi presagio se hizo realidad. El viejo con total desparpajo se sento a mi lado mirandome sonriente con un palillo circulando por su boca. Pasaron cinco incomodos minutos en esa situación, y le pregunté que pasaba. El me respondió que estaba sorprendido por mi vestimenta, preguntándome si era extranjero.
_ No soy extranjero, y no veo que tenga de rara mi ropa; parece que usted no se ha visto bien, creo que para ridículo esta usted. Acaso piensa que una musculosa y un short combinado con ojotas, es la indumentaria apropiada para un anciano?
_ Pero por favor, un poco de respeto; es lo que se usa aca y en toda la república imperial del cono sur...usted es el yarco.
_ República imperial del cono sur? Que mierda me habla viejo?.
Llamé a la moza discretamente y le pregunté si el hombre era un demente o me tomaba el pelo. Pero para mi sorpresa, ella me respondió:
- Me parece que el demente o bromista es usted.
- Dios mío, usted también me va a agarrar de punto; que clase de piringundín es este? Páseme la cuenta, que tengo que seguir con la carrera.
- Son 42 ruleones.
- Ruleones? Aca tiene cinco pesos y quédese con el vuelto. Y aprenda a tratar bien a los clientes.
- Pero que le pasa a usted ridículo, que es este billete que me pasa, pretende hacerse el vivo y no pagar? Atenágoras vení por favor que hay un problema.
Descendió por la escalera un robusto personaje, calvo y de dos metros de altura. Prepotentemente me preguntó:
_ Que es lo que anda pasando aquí?
_ Mire lo que pasa es que me estan tomando de pelotudo, tengo la mejor buena leche para pagar y me joden diciendo que pague en ruleones, no entiendo nada.
_ Me parece que usted se cree muy pícaro, con esa vestimenta ridícula que trae y además se hace el ignorante. ....me parece que voy a llamar a la escuadra justiciera.
_ Que tiene de ridícula mi ropa! Ya me hartaron, o acaso no se dan cuenta que estoy a la moda, ...por favor estamos en pleno siglo XXI, y ustedes se asombran por mi ropa!
_ Cómo dijo? Siglo XXI?, ... ahora entiendo por donde viene la cosa...con razón...le paso a comentar un detalle: Estamos en pleno siglo XXXIV, lo que pasa que han quedado abiertos algunos túneles espacio temporales, después de la rebelión guerrillera. Esos túneles fueron construidos por ingenieros rebeldes, con el fin de huir a otras épocas y salvarse de ser ejecutados. Todo a sabiendas de los planes de los gobernantes extraordinarios, que desechan por completo la posibilidad de darles captura en otras épocas, porque, como usted se imaginará, una intervención en el curso de la historia puede ser catastrófica. Además el riesgo del uso de esos túneles es altísimo, por que están regidos por la “Ley del capricho”. Esta ley fue descubierta por el distinguido científico paraguayo Emmanuel Somoza, en una prueba asombrosa. Primero envió por un túnel una sandía pintada con colores vivaces y extraños dibujos de monstruos modernos; con la esperanza que llegue al pasado y asombre a la gente de ese entonces. Somoza una vez concluido el envío, observaba atentamente el índice de obras de arte de la humanidad, esperando la aparición de la sandía. Pero esta jamás apareció. Siendo lo más seguro que se descompuso y paso inadvertida.
Somoza, no se resignó mansamente al fracaso. Después de meditar largamente, resolvió pintar un lienzo, pero no cualquier lienzo, su creación fue extraordinaria a pesar de haberla hecho en solo dos horas; realmente fue un cuadro impactante. Lo envió con la idea de que supuestamente llegue al siglo XX, pero se confirmó, esta vez con certeza, la ley del capricho. La pintura fue a parar varios siglos antes, y casualmente fue encontrada por un atorrante italiano llamado Leonardo da Vinci, que incluso le puso nombre, bautizándola “La Gioconda”, e hizo creer (con astucia de hiena) durante un par de milenios que era una obra de su autoría. Somoza se sorprendió muchísimo, jamás se imaginó con el talento para crear la pintura mas célebre y popular de la historia de la humanidad. Proclamó su paternidad artística, y solo fue objeto de burlas, y de uno que otro intento de internación. Desafió al mundo, y decidió demostrar su capacidad artística, pintando nuevos cuadros que serían maravillosos. Lamentablemente, quizas por la presión psicológica o por una burla del destino, su imaginación lo traicionó salvajemente. Tan solo logró unos dibujos insípidos, que fueron ridiculizados por la crítica. Fue así que una tibia madrugada de enero, decidió suicidarse con un insólito método a modo de despedida impactante. Se vendó la boca y se colocó un broche en la nariz, hasta perecer asfixiado. A la semana de su inmolación, se comprobaron sus afirmaciones.
Este es uno de los casos mas destacados pero no por eso dejan de haber otros muy interesantes. Está el caso del “flaco” Agüero, formidable arquitecto que huyo en pleno carnaval; la policía lo perseguía endemoniadamente porque el muy picarón había mantenido un fogosísimo encuentro pasional con una hermosa señora, pero en un restaurante familiar, sin importarle en lo mas mínimo la indignación y protestas de los padres que desesperadamente tapaban los inocentes ojos de sus hijos. Al huir, iba con un extraordinario disfraz de perro y se perdió en uno de los conductos espacio temporales. Su extravío se produjo en forma casual, ya que corría despavoridamente por la avenida Adrián “Facha” Martel (nombrada así en memoria de un ilustre prócer y presidente argentino), y justo antes de llegar a la intersección con calle Cilindrez fue absorbido por un túnel. Después tuvimos noticias del flaco chanta ese. Resulta que fue a parar al Egipto de las esfinges y faraones; y apenas llegó lo confundieron con un dios y lo bautizaron “Anubis”, le rindieron culto. Egipto prosperó gracias al flaco Agüero, sus conocimientos arquitectónicos impulsaron la construcción de las pirámides. Y pensar que acá no le dieron pelota cuando las quiso construir!!!
Después de escuchar ese fascinante relato, me quedé perplejo. Mis emociones fluctuaban entre la incredulidad, el asombro y la desesperación. Pensé que ya no volvería a mi vida normal y me sentí extrañado. Una confusión increíble me trastornaba. Por un lado me angustiaba mi situación; y por otro me sentí asquerosamente desilusionado con la revelación del misterio de las pirámides. Toda una vida creyendo firmemente en la intervención alienígena, y ahora en forma cruel e inesperada tuve que reemplazar en mi mente a los sublimes seres del espacio exterior, por un personaje vulgar y mundano como el flaco Agüero. Decidí preguntarles como podía volver a mi época.
_ Es increíble lo que me acaban de contar, por favor díganme como vuelvo.
_ Parece que no me pasaste mucha pelota. Acaso no te acordás lo que te dije de la ley del capricho? Te metes en el túnel, pero podés aparecer en cualquier tiempo, inclusive no estas a salvo de caer en la era precámbrica que es huérfana de vida inteligente y plagada de gases insalubres, o peor aun, podrías ir a parar a la época de los dinosaurios; y si vas al futuro no tenemos idea de que peligros te puedan asechar.
Me puse a llorar como un niño por mi penoso entorno. Maldije la bicicleteada como nunca. Solo pensaba en como haría para adaptarme a este nuevo tiempo. Por otro lado atormentaba mi mente una inquietud corrosiva. ¿Habría llorado alguien por mi ausencia? ¿Habré sido tapas de los diarios por mi desaparición? ¿Alguien me consideraría un héroe? ¿Desconocidas enamoradas habrían enloquecido por mi pérdida? ¿Habré inspirado algún poema, libro o película? O peor aún, ¿Habrá pasado desapercibido este incidente?
Estaba tan sumergido en mis cavilaciones que me costo escuchar la voz de un viejo gaucho que me llamaba.
_ Eh, vos! Atendeme che!, tengo la formula para que volvás a tus pagos.
Al escuchar eso, no pude contener mi alborozo. Volví a tener fé. Le dije:
_ Muchísimas gracias! Voy a estar eternamente agradecido! No sabe cuanto me….
_ Shhh…. Despacio por las piedras….esto no sale gratis. Este aparatito que tengo es un invento secreto, vos le colocas la fecha, te lo apoyas en la cabeza magnetizándola y apareces ahí; asi de simple. Pero tenés que cumplir un requisito fundamental.
_ Cual es, hago cualquier cosa! – en esos momentos no descartaba resignar mi hombría si era necesario.
_ Nos vamos a tener que batir en un duelo de payadas, si la gente te elige vencedor, volvés a tu lugar de origen.
Me sorprendí por la insolita condición. Y a la vez me preocupé de sobremanera, ya que no tenía ni la menor idea ni gracia para elaborar payadas. Comenzó a asaltarme el presentimiento de que se trataba de una cruel broma. Pero perdido por perdido, no tuve mas remedio que aceptar.
Nos subimos a un escenario, por suerte la guitarra la tocaba otro. Para mi terror, el lugar se llenó abruptamente de personas de todos sexos y edades, para aumentar mi inhibición. Para colmo de males el viejo tenía aspecto de baqueano y conocedor de tradiciones folclóricas, mientras que mi mundo se reducía a los videojuegos, las publicaciones obscenas y el heavy metal.
El viejo comenzó, entre fuertes aplausos y arengas:
Mire bien jovencito, mi juerza es la del ombú,
Es que ese campito, me recuerda al noble cebú,
Y es que yo admito, que es muy rico el caracú….
Increíblemente fue aplaudido a rabiar por el público presente. Pensé que era muy fácil, por lo visto se trataba de formar una rima aunque fuese absurda y sin sentido. Llegó mi turno y dije:
Escúcheme octogenario, lo que dice lo refuto,
Ya que el oro es mas valioso que el bismuto,
Y es que en este lugar, no gano yo pa sustos,
Casi me descompuse de miedo, cuando noté que mi copla causó desagrado en el público. Se miraron desconcertados entre sí, manteniendo un profundo silencio que era mas horrible que el mas espantoso de los sonidos. Interrumpí el duelo, para consultarle a la gente el porque de tanto desprecio, les explique que si bien mi payada no fue muy buena, eso no era motivo para tanto rechazo.
Una vieja solemne, se incorporó de su silla y me reprendió severamente:
- Verá usted jovencito, acaba de cometer un sacrilegio. Quizás en la época que usted vivía, aun no se conocía la revelación divina. Pero el profeta Nefraín nos enseño que el bismuto al igual que el antimonio y el bromuro de magnesio, son metales pecaminosos ingeniados por Belcebú para producir discordia entre los seres humanos. Y por lo tanto, jamás debemos nombrarlos; en caso contrario los castigos serán horripilantes.
Extrañado por el extraño culto que profesaba esta civilización, decidí consultar que otros tabúes existían a fin de no ofenderlos y salvar mi pellejo.
_ Esta terminantemente prohibido, comer fécula de maíz, arroz integral, carne de faisán y milanesas de canguro. No se deben leer libros de geografía ya que esto implicaría el reconocimiento de límites, y esto, al traspolarse a otros aspectos de la vida, burlaría el sentimiento de amor ilimitado que debe primar ante todo. Nunca se debe admirar el vuelo de las golondrinas, ya que son seres cobardes que emigran ante los cambios de estaciones; y el hombre debe hacer frente a las adversidades. No creer ni mencionar a los dinosaurios prehistóricos, ya que son seres mitológicos inventados por mentes febriles que pretenden excitar y distraer las imaginaciones. Y finalmente esta prohibida la monogamia por su carácter egoísta y acaparador.
En ese momento si bien obtuve los conocimientos para afrontar el duelo de payadas, comencé a hartarme con muchísima ira. Adopté la decisión de asesinar al viejo en el caso que se diese otro posible fracaso. Retomó la competencia el viejo:
Estoy medio sorprendido por el julepe que se ha pegao,
Pa colmo parece que el zolcillonca le ha quedao cagao,
Si quiere le limpio el culo con este lampaso que me han prestao...
Al pronunciar la ultima estrofa se agarró el miembro viril. Al parecer su referencia al lampaso era falsa y en verdad se refería en forma metafórica a su masculinidad. Pero llegó el momento del retruque, y lamentablemente mi mente estaba en blanco a raíz de la furia. Pero quiso la providencia que me acordase un par de bolazos de la escuela primaria, que seguramente serían desconocidos en esa época, y quizás me salvasen. Le respondí:
Como su chiste no me hace gracia,
Présteme el culo pa hacer gimnasia,
Y como con su cachada no me enojo,
Dese vuela así me lo cojo,
La gente se divirtió y el viejo me miró con desprecio. Pedí permiso para ir al baño y después volver. Me ofrecieron un vodka y un habano en el camino, y los acepté con alegría. Entre al baño, y en plena descarga de orín, se me arrimó un enano con gesto de canchero y me dijo:
- Te salió bien eh?, que piola que sos no?, esos chistes yo los conozco por un libro de historia que leí. Son viejísimos, y los queres hacer pasar por invenciones tuyas, sabes que? Me parece que voy a tener que....
No pudo concluir su discurso; una certera puñalada en su corazón puso punto final a la discusión. No podía permitirle a ese enano infeliz que me delate. Lo coloqué rápidamente en el cesto de residuos. Ahora debía volver rápidamente y apurarme antes de que se descubra mi crimen. Caso contrario no volvería jamás a mi época, y seguramente sería sentenciado a muerte.
Salí del baño y cuando comencé a ingresar al salón, me encontré con una sorpresa increíble y alucinante. El salón ya no existía y me encontré en el living de la casa de mi abuela con cuerpo de niño, miré la fecha en el almanaque y había cumplido doce años hace tres días. Pero mi mente y memoria se mantenía exactamente igual. Encontré un sobre pulcramente lacrado sobre la mesa, iluminado por un maravilloso sol de primavera que se colaba por la ventana. Era una mañana maravillosa. Abrí el sobre y encontré un cassette, y era para mí. Lo coloque en el radiograbador y escuché lo mas sorprendente que oí en mi vida, era una voz prodigiosa que me decía con ternura:
- Hola querido amigo, desde ya te pido mil disculpas. El destino te jugó una broma cruel, alterando la ley del tiempo. Y decidí salvarte, porque sin mi intervención jamás hubieses vuelto. Seguramente te preguntarás quien soy, y ahora te respondo: Soy Quetzalcoatl, el creador omnipotente, venerado por los aztecas y olvidado posteriormente. Aunque te parezca mentira esos aborígenes eran los únicos que sabían la posta en materia de religión. Ahora tu misión, es difícil pero a la vez es una oportunidad única e incomparable. Te doy la posibilidad de que rehagas tu vida, y no cometas los errores que cometiste. Esta en tus manos, saber aprovecharlo, así no tropiezas dos veces con la misma piedra. Por empezar pedile disculpas a tu abuela por haberle afanado cinco pesos ayer. Chau querido hijo mío.
En ese momento rompí a llorar sin poder creer todavía el milagro que se había producido. El sueño de todo hombre, hecho realidad, volver a ser un pendejo, con la experiencia de adulto y con el poder de sacarle punta al miembro viril, gracias a una cancha fuera de lo común. Aunque muchos me reprochan hoy día, el no haber sacado otros beneficios mas útiles.
FIN.-
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