Ballesta versus Arco
Anochece en el bosque.
La niebla va lamiendo los árboles y se arrastra por la hierba como una serpiente.
La luna se oculta tras los nubarrones.
Dos arqueros se acechan en la oscuridad, al menor error... uno perderá.
¡¡¡Crack!!! (cruje una rama)
El guerrero se detiene tras el árbol, cierra los ojos y escucha, no respira, verifica la flecha que tiene armada en su ballesta...
Sale la luna, lo ilumina y se arroja a la hierba. Con la cabeza levantada mira, busca, cree ver algo... sí ahi está. Se levanta rodilla en tierra y apunta. Lo hace con cuidado, contiene la respiración... la luna se oculta. No lo ve, duda un instante y luego dispara a la oscuridad.
Escucha el impacto contra el árbol y el vibrar de la flecha... falló.
Se queda tendido, inmóvil, rogando no ser detectado.
De pronto un aleteo y... ¡¡¡Shhhhhhppp... Shhhhhhhppp...!!! Una lechuza vuela por encima de él. Por dos segundos acompaña su vuelo apuntando con una nueva flecha.
Su respiración está agitada, la transpiración moja sus pestañas impidiéndole ver y se pasa el antebrazo por los ojos; poco gana.
Espera y espera un ruido que delate. El sueño lo vence hasta que el trino de los pájaros lo despierta.
Sobresaltado, rápidamente recoge su ballesta y su mirada escudriña todo cuanto puede.
El sol brilla, no puede creer que el cansancio lo durmiera.
Por un momento escucha algo y agudiza el oído... es una doncella cantando. Echa otra mirada alrededor, no ve a nadie más ¿Será que el otro arquero se fue?
Escudriña el bosque... y nada. Comienza a caminar hacia donde se oye el canto. Parado al borde de la bajada, la ve.
Ella recoge flores de la orilla del arroyo y las acomoda en una cesta.
Comienza a bajar, se detiene y voltea de cuando en vez buscando con su mirada... ni señas del otro arquero.
- Sí, se fue – Se dice a sí mismo.
Sigue bajando al arroyo... se detiene detrás de ella.
- ¿Cómo te llamas? Pregunta a la chica que está de espaldas.
- ¡Ay... me asustaste! – Dice ella girando su cabeza hacia la voz.
Él la mira, es hermosa...
- ¿No vas a decirme tu nombre? – Insiste él.
- Laura – Dice y acomoda sus largos cabellos con un gesto de la cabeza.
- Mi nombre es Rub, eres muy bonita... – Ella sonríe.
- ¡¡¡Ja... Ja... Ja...!!! – Una carcajada a sus espaldas.
Los ojos del guerrero se agrandan y gira ballesta en alto y apuntando...
¡¡¡Suock!!!
Se paraliza, mira su pecho... perdió.
La ballesta cae de su mano, ve a la doncella asustada, él ya nada puede hacer. Sus ojos empiezan a cerrarse.
El arquero tensa por segunda vez su arco... y dispara.
¡¡¡Suock!!!
- ¡¡¡Ayyyyyy...!!! – Gime ella. La saeta atravesó su corazón.
- Dos nuevas víctimas – Dice y sonríe mientras con un cuchillo hace dos muescas en el arco.
Ella cierra sus ojos y él también... Se besan; Cupido ganó otra vez.
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