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Inicio / Cuenteros Locales / EstatuaconEpilepsia / «EL REY DE LA NOCHE»

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«EL REY DE LA NOCHE»

Por GUILLERMO SOUBELET
(A las 22 ya está en la camita)

«¡¿Recién volvés?! Pero... pero... ¿vos te das cuenta de la hora que es?! Decime un poco: ¿vos sos consciente de la hora que es? ¡Ah, no, pero al El Señor no le importa! Al Señor no le importa que una se pase la noche acá levantada, con el corazón en la boca hasta que él vuelva, pensando que le pasó algo. ¡Qué le va a importar! ¡Parecería que no tengo marido! ¡Solamente te interesa La Noche y la bebida! ¡La Noche! ¿Te creés que no sé que todas las noches cuando me decís que salís por ahí lo que hacés es ir a buscar minas? ¿Te crees que soy estúpida? ¡¿Te creés que no sé?! ¡Ayyyy! ¡Él se considera parte de La Gente de La Noche! ¿Gente de La Noche? ¡¿Qué mierda significa Gente de La Noche?! ¡Putas, borrachos y faloperos! ¡Eso significa! ¡¿O qué mujer decente, decime un poco, qué mujer decente anda a esas horas mostrando las tetas por ahí, en lugar de estar durmiendo en su casa con la familia?! ¡Contestá! ¡Contestá! Mirá lo que sos. Mirá el aspecto que tenés. Mirá un poco lo flaco y demacrado que estás. Y claaaaaaro, ¡si ninguna comida te gusta! ¡No hay nada que te venga bien! ¡Lo único que te gusta es la bebida! ¡Darle al chupi! ¡Eso sí! ¡Chupar! ¡Chupar sí, comer: no! ¡El Señor, sólo está contento si sale de noche a chupar por ahí! La vergüenza que me da cuando mis padres vienen a visitarnos alguna noche y siempre, siempre, les tengo que decir que no, que vos saliste, que no estás, que tuviste un compromiso. ¡¿Te creen que no se dan cuenta?! ¿Te crees que son idiotas? ¡¿Te crees que no me doy cuenta de la mirada de lástima con que me miran?! ¿O porqué te creés que no vinieron más? A ver, decime. ¡Decime! ¡Uy, no! Nooooo, no levantes los ojos como diciendo qué hinchapelotas. ¡No levantes los ojos como diciendo qué hinchapelotas! ¡A mí no me ponés los ojos en blanco, eh! ¡Nada de qué hinchapelotas! ¡A mí me vas a escuchar bien escuchadita! ¡Bien es-cu-cha-di-ta! ¡¿Querés saber porqué papá y mamá no vinieron más? ¡¿Querés saber?! De día dejaron de venir porque El Señor estaba siempre durmiendo. ¡Siempre! ¡Uy, y que nadie tuviera la esperanza de que El Señor mostrara un poco de educación (¡¡Un poco nomás!!) y se levantara a recibir a las visitas! ¡Sentados podían esperar que te levantaras aunque más no fuera a saludarlos! ¡Minga! ¡Mis padres de visita y vos allá durmiendo, como un pelotudo! Y después lo otro, si venían de noche (o invitaban a cenar a la casa) vos nunca estabas. ¡Noooo, el señor sale de noche! ¡Sale a divertirse! ¡Ahí sí! ¡Para eso sí que sos vivo, para eso sí que no tenés problemas en levantarte! ¿Te olvidás que estás casado? ¡¿Qué estás ca-sa-do?! ¡¿Te olvidás la edad que tenés, infelíz?! Como los chicos... que cenan y después salen a bailar y vuelven a las seis de la mañana cuando los padres salen a trabajar. ¿No te da vergüenza cruzarte con los vecinos que salen a trabajar todavía de noche cuando vos volvés de divertirte?! ¡Ubicate! ¡Con la edad que tenés! ¡Además... antiguo de mierda! ¡Das risa y ni te da cuenta! ¡Mirá un poco cómo te vestís! Te crees que porque vayas siempre con ese traje cruzado (siempre el mismo) ya sos un tipo elegante, un tipo top. ¡Si parecés el otro anticuado, el ridículo de Alejandro Dolina, que va de traje hasta a la playa (y se cree elegante por eso)! ¡Sos de la época de Isidoro Cañones! ¡Ja! ¡Si hasta te vestís como él! ¿Te vestís? Si hasta el peinado engominado para atrás, con la frente y las sienes en punta le copiás! ¡Y te crees que porque usás el mismo peinado que Isidoro Cañones ya sos un playboy!
No hacés deportes, no te visitan amigos, no vas a ningún lado. ¡Todo el día durmiendo! ¡Todo el día, todos los días! ¡Vivís de noche! ¿Te das cuenta lo que es mi vida? ¿Para esto me casé? ¿Nunca pensás en mí? Nunca vamos a visitar a nadie. Nunca salimos a ningún lado. Nunca me llevás pasear ni a nada. ¡Y claro, ¿adónde vamos a ir si te la pasás durmiendo todo el día?! Mirate un poco. ¡Mirate! Estás flaco, pálido, demacrado... ¡Vean qué flaco está! Cualquiera diría que jamás en su vida le di un plato decente de comida. ¡Tuberculoso vas a terminar! Y ahí vas estar contento. Cuando te tengan que alimentar por un tubo. ¡Y andá a saber por dónde te lo meten! («¡Ay, pero qué mujer más hinchapelotas!», pensó Drácula).







Texto agregado el 22-03-2008, y leído por 62 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2008-03-24 01:47:44 Genial.El final impecable.Muchas frases me parecieron conocidas y se las hice leer a mi jermu. Ahora no me habla. Mejor!! ***** zumm
2008-03-23 20:12:40 buenerrimo. 10******** Regina_Moj adita
2008-03-22 05:42:00 Magistral, como siempre y, también como siempre, la sorpresa de la frase final que justifica y le da sentido a todo el texto y, para completar, como siempre, imposible votar con menos de cinco estrellas. aprendi zdecuentero
2008-03-22 04:19:02 jajajajajaja buenisimoooo, besotes y estrellas..... MarMaga
2008-03-22 03:43:42 El rey de la noche! jajajajaja, me encantó eso. Muy buen relato, divertido y rápido (tenés razón, se parece a Isidoro!) la_aguja
 
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