Veo uniformes, disfraces, accesorios,
una hoja que cae y 100 años transcurridos,
veo novias, oficiales, tendederos,
altas vias y azules subterraneos,
trenes, barcas autobuses
de golpe siento una inmensa necesidad de abrazar el cielo
estoy mirando, con el corazon en la boca
y veo una ciudad, solamente,
charcos, viento, escaparates,
mujeres, estructuras, esqueletos de metal,
y solo veo una vaga transparencia,
un rumor contenido en esta inmensidad alucinante
veo rios muertos cuyas aguas corren hacia adentro,
carboneros, una perla iluminada,
la luna y su conspiracion de sangre,
veo carne también pero nada más,
centros comerciales, novias, oficiales
veo el trepidar ironico del mundo
y en esa obscena vastedad no me veo a mi mismo
veo una ciudad sostenida por enanos
estatuas de bronce, viejos tejados, veo moho,
humaradas, gente que sube baja gira y enloquece
veo mi absoluta necesidad de enamorarme y
siento la velocidad entre mis dedos
veo las copas amarillas del otoño
veo la maquina imparable de la industria
y me veo siguiendo negras minifaldas,
largas piernas blancas como sal,
una perla de amplitud estereofónica,
y me veo siguiendo aún cortas faldas,
muerto de risa y pidiendo ayuda a gritos
veo trenes, rascacielos,
uniformes, disfraces, accesorios. |