La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - EstatuaconEpilepsia - '«SALUD, DINERO Y AMOR»'
«SALUD, DINERO Y AMOR»
«SALUD, DINERO Y AMOR»
GUILLERMO SOUBELET
Una de esas horripilantes fiestas familiares. Tu cumpleaños para colmo. Te hallas rodeado por esa cosa patética a la que llamas tu familia política (que tanto te recuerda al grupo de calamares que se exhibe en la pescadería) y estás a punto de soplar las velitas de la desagradable torta en forma de cabeza de vaca que te cocinó el escuerzo de tu suegra, esa cosa. ¡Vamos! ¡Debes pensar en tres deseos antes de soplar! Tres deseos que, deformados de una u otra manera, siempre se limitan a Salud, Dinero y Amor. Entonces sucede: te preguntas ¿qué pasaría si... ? Y, entre los aplausos y risas de los seres que odias (aunque menos que a los de tu propia familia... y a todos tus cuñados, desde luego) pides los tres deseos de siempre... aunque algo retocados. Sonríes para tus adentros, cruzas los dedos y soplas con toda la fuerza de tus pobres pulmones. Mas tarde, cuando brindan, tu suegro te pregunta con la boca llena, mientras te guiña un ojo, cómplice: «¿Salud, Dinero y Amor, no?»
__ Exacto __ respondes y chocas tu copa contra la suya... mientras piensas: «Salud: para tu esposa» (que reviente como un sapo). «Dinero: para ti»; y «Amor: para ti con la rubia del catorce «A».
Rato mas tarde, y mientras te encuentras a sola en el balcón del departamento de tus suegros intentando despejarte la borrachera, ocurre el primer milagro y se cumple tu primer deseo: tu mujer se hallaba aburriendo a todos los presentes contando por vez número setecientas aquella vez en que, como un imbécil, te caíste vestido en una pileta de natación, cuando de pronto, tras un brusco estremecimiento, pone los ojos en blanco y cae redonda de cara sobre la torta. Justo entre los cuernos de la vaca. Minutos después se la llevan en una ambulancia con unidad coronaria. Tú sonríes de tal forma que se te ven las muelas del juicio. En la clínica te informan que no quedan camas para acompañantes y debes contenerte para no gritar un «¡¡Iujuuuu!!» y salir corriendo a festejar con los muchachos del bar de la esquina.
Ya en tu casa, caminando por las paredes como un león enjaulado, te preguntas cuanto será el tiempo prudencial que debes esperar antes de salir en busca de una pollita de esas con piernas largas hasta acá (la rubia del catorce «A», por ejemplo) y que no quede feo. No aguantas y telefoneas a la clínica poniendo vocecita y preguntas por la señora que acaba de ingresar en terapia intensiva, de parte de la prima. Lo siento – te responden __ acaba de fallecer. Tu sonrisa se ensancha tanto que se te traban los labios detrás de las orejas. No te habías sentido tan feliz desde aquella vez en que unos borrachos violaron a aquél cabo hijo de puta que te rigoreó durante toda la colimba. Sales al balcón, das saltos y cabriolas y gritas a los cuatro vientos. ¡Soy libre! ¡Soy libre! Entonces el timbre del teléfono interrumpe tu alocado festejo. Vacilas. Temes que aquellos médicos hijos de puta le hayan aplicado electroshocks a tu esposa y la hayan logrado revivir. ¿Puede ser tan porquería la vida? No, imposible. Te acaban de informar de su estirada de pata. Tomas el teléfono como si se tratara de una serpiente y atiendes, receloso. La noticia te produce semejante impacto que inmediatamente se te forma una fulminante erección. Acabas de ganar la lotería de fin de año. ¡¡Acabas de ganar El Gordo de Navidad!! Vuelves a salir al balcón y a gritar con toda la fuerza de tus pulmones. ¡Eres libre! ¡Eres rico! ¡Eres feliz! ¡Eres un muchacho loco con toda la vida por delante! ¡¡¿Cómo has desperdiciado tantos cumpleaños pidiendo deseos estúpidos a la hora de soplar?!! Te agendas mentalmente que lo primero que harás por la mañana es llamar para insultar a tu jefe. Y sigues gritando, sin poder controlarte: ¡¡Soy rico!! ¡¡Soy rico!!
__ ¿En serio es rico? __ escuchas la voz sensual de la rubia del catorce «A»; que se asoma desde el balcón de abajo pestañeando con sus interminables pestañas y haciendo una irresistible «O» con su boquita a lo Betty Boop. Y debe ser un milagro, porque es la primera vez que te dirige la palabra desde que se mudó, a pesar de que tú jamás dejaste de saludarla ni de ofrecerte a cargarle las bolsas d las compras. Probablemente sea un poquito dura de oído, piensas. No tienes tiempo __ ni ganas __ para andarte con rodeos. Así que directamente le explicas, de balcón a balcón, que efectivamente eres rico; que la bruja de tu esposa acaba de reventar como un sapo, y que, ya que estamos, y aprovechando que ella tiene ese culito y esas tetas, ¿porqué no se casan? Ella acepta encantada y sube a tu departamento por la escalera de incendios.
Una semana más tarde despiertas una mañana y por poco te da un infarto al encontrarte con aquella belleza yaciendo a tu lado, desnuda. Entonces sonríes recordando los últimos e increíbles acontecimientos que se precipitaron en los últimos días y que produjeron aquellos cambios fantásticos en tu anodina vida. Por ejemplo despertarte con ese par de tetas como sandías que suben y bajan y suben y bajan y suben y que te están volviendo loco!! Te levantas cuidadosamente, intentando no despertar a aquella belleza. Como vienes haciendo desde que esa loba se mudó a tu departamento, planeas lavarte, ducharte, afeitarte en silencio y luego volver a la cama y acostarte a su lado disimuladamente. Para que cuando aquella niña se despierte crea que así eres tu de espléndido, incluso por las mañanas, cuando recién te despiertas. ¡Eres un muchacho loco!
Así que sales de la habitación en puntillas, cerrando la puerta con sumo cuidado. Antes de afeitarte (y aprovechando que la mujer se encuentra bien dormida) decides buscar el billete ganador. No está en el escritorio. Comienzas a transpirar. No está en el cajón de la cocina. El corazón te golpéa el pecho. No está en la cajonera de la cómoda. Ya estás como un gato adentro de un lavarropas encendido. ¡No está y no está y no está y no está! Desquiciado, comienzas a dar vueltas los cajones sobre la alfombra. Entonces se oyen los espantosos ruidos de alguien golpeando la puerta con semejante furia que tú percibes como si fueran bombas de estruendo. Haces una mueca y corres silenciosamente hacia la puerta para que el que sea que viene a importunarte no termine despertando a tu princesita encantada. Vuelven a escucharse los impacientes golpes llamando a la puerta. Furioso, miras a través de la mirilla y descubres que es... ¡¡¡tu mujer!!
__ ¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Dios mío! __ caes pesadamente de rodillas y, con las manos en forma de ruego, imploras: __ ¡Ayúdame, Dios mío, a pasar esta prueba! ¡Si me ayudas en ésta no me importará que se sequen mis cosechas ni que mueran todas mis ovejas ni... __ ¡¡¿Pero qué estupidez estoy diciendo?!! ¡¿Pero entonces quién se murió en esa clínica de mierda?! ¿Para eso pagas tus impuestos? Nuevos y rotundos golpes en la puerta te hacen reaccionar. Te acercas a la puerta como quien se acerca a una araña y al notar, sorprendido, que el picaporte se halla extrañamente alto (a la altura de tu nariz) caes en la cuenta de que aún sigues de rodillas. De un salto te pones de pie, recoges rápidamente los zapatitos de taco alto y un vestido de tu chica y los arrojas debajo de los almohadones del sillón del living.
__ ¡¡¿Porqué mierda tardaste tanto en abrirme?!! __ te saluda, con esa ternura tan suya, la mujer a quien juraste amar y respetar hasta que la muerte los separe.
__ ¡MI amor! ¿Ya llegaste, pimpollito de alelí?
__ ¡¿Porqué carajo no me abrías?! ¡Me tuve que tomar un taxi desde el hospital, porque «el señor» no fue capaz de irme a buscar! ¡Para colmo allá, aprovechando que estaba en coma, me robaron la billetera y no tenía plata ni para pagarle al taxista que está abajo esperando! ¡Se deben repartir la plata entre los médicos y las enfermeras! ¡Ah, pero «el señor» no sólo no fue a visitarme ni una sola vez, «¡ni una»! sino que, además, ni siquiera se toma la molestia de traerme a casa! ¡«El señor» está acá muy tranquilo! ¡Claaaaaaro! ¡Festejando estarías!
__ ¿Qué yo... ? ¿Yo festej... ? ¿Así que querés saber porqué tardaba en atender? __ estás histérico y balbucéas incoherentemente __ ¿Porqué no fui nunca a visitarte? Está bien... ¿Así que eso es lo que querés saber... ¿ Bien. Ehhh... ¿che, te diste la vacuna?
__ ¡No me cambies de tema! ¡¿Porqué tardaste tanto en... ? ¿Vacuna? ¿Qué vacuna?
__ Justito recién llamaron de la cínica. ¡Preocupadísimos! Creí que se ponía a llorar el pobre galeno (está aterrado). ¡Aterrado! Resulta que se olvidó de darte una vacuna indispensable. Me pidió que ni bien llegaras vuelvas para que te la den. Es un ratito nomás. Chau. Te espero.
__ ¡Yo no vuelvo ni loca!
__ Ay, gorda, no seas infantil que es un pinchacito nada más y ya ver como....
__ ¿Porqué no fuiste nunca a visitarme? ¡¡¿Porqué tardaste tanto en abrir la puerta?!!
__ Ajá... de nuevo con eso. ¿Porqué no fuí? Querés saber porqué. Y porqué tardé tanto en abrirte. Ajá. Muy bien... Te voy a decir porqué. Ya vas a ver porqué. Tardé en abrir la puerta porque... porque... porque... ¡¡¡Estuve terriblemente enfermo toda la semana!!! ¡Eso! ¡Terriblemente enfermo! ¡Y hoy, peor que nunca! Vos te ibas curando a medida que yo me iba empeorando. Ahora que vos ya estás bien (¡Gracias al Señor!) yo agonizo. Es por una promesa que hice el día en que te internaron. Ofrecí mi vida. Pero soy feliz, el Señor ha escuchado mis ruegos. ¡Y después dicen que no existe la misericordia!
__ ¿Promesa? ¡¿Pero, qué decís?! ¡Si vos no sos creyente!
__ No blasfemes. La gente cambia con el tiempo. A propósito, ¿vos tenés el billete de lotería que compramos?
__ Pero... ¿Cómo vas a cambiar tan rápido? ¡Hace solamente una semana que no nos vemos!
__ La penitencia obra milagros. ¡Milagros! Pero olvidemos estas minucias de la vida terrenal. Ya me queda poco tiempo entre ustedes. Debemos aprovechar mientras todavía estemos juntos para ser felices, sin discusiones ni... Decime, ¿el billete de la loter... ?
__ ¿Agonizando? ¿En serio? Sin embargo no das la sensación de estar tan grave...
__ (interrumpiéndola) ¡AAAAAGGGHHHHH! ¡Ay! ¡De nuevo! ¡Ay, que me da el ataque de nuevo! ¡La puntada! Mirá, no quisiera impresionarte, pero creo que me llegó la hora. Justamente hace un ratito, cuando oí que golpeabas la puerta, tardé en abrirte porque, antes de arrastrarme hasta la puerta (feliz de que el Señor me permitiera verte por última vez) me arranqué las vendas y las cánulas y los sueros para que no te alarmaras. Es más. En tu lugar no me acercaría demasiado. Por si las moscas. Uno nunca sabe. En realidad, creo que sería mejor que te fueras. Por tu bien te lo digo. Chau. Chaucito.
__ ¡¿Qué me vaya?! ¿Estás loco? Vivo acá y acabo de llegar. Oíme, ¿porqué no bajás y le pagás al taxista? Ya me tiene harta tocando bocina pata que bajemos de una vez. Se debe estar asomando todo el edificio.
__ ¿Por? Ofrecí mi vida, no mi plata. Además... ¡¡Te estoy diciendo que me estoy muriendo; que me acabo de arrastrar hasta la puerta, agonizante, arrancándome vendas, sueros y cánulas a mi paso, ¿y no se te ocurre nada mejor que pedirme que baje a pagarle al tachero de mierda?!! __ brillante, te dices, la mejor defensa es el ataque__.
__ Bueno... pero ¿y dónde están las vendas, el suero y todo eso que te fuiste arrancando?
__ Las... las… ¡las tiré por la ventana! Tenía miedo que si las tocabas te contagiaras vos también. Ya es suficiente con ofrecer mi vida.
__ Vamos...
__ ¡¿Qué no?! ¡Mirá cómo será de grabe esta enfermedad, que el médico en mitad de la revización, salió corriendo aterrado! Es más, creí no tener suficientes fuerzas para escribir y firmar mi testamento. No te alarmes, te dejo todo. Te digo más, hasta hace unos minutos me hallaba acá mismo de rodillas implorando al señor. Vino un cura también. Fijate vos lo grave que estoy.
__ ¿Un cura?
__ Ya te lo dije. He cambiado mucho, hermana.
__ ¿Y así en bolas lo recibiste al cura?
__ ¡Bueno, las mías no serán Bolas de Fraile como las suyas, pero tampoco son para avergonzarse y esconderlas! __ ensayas una actitud ofendida __
__ Rarísimo que no me crucé con el cura ni con el médico cuando subía...
__ ¡Es que estaban desesperados por alejarse de mí! ¡Ni siquiera quisieron perder tiempo en caminar hasta la puerta de entrada! Me estaban revisando ahí en el dormitorio y ni bien se dieron cuenta de lo que tenía pusieron cara de terror y se arrojaron por la ventana. Los dos. ¡Jerónimooooooooooooooooooooo!
__ ¡Pero estamos en el piso quince!
__ ¡Exacto! __ exclamas, hablando como un histérico, moviendo las manos y transpirando __ pero el médico me dijo que era mucho menos riesgoso tirarse por la ventana desde acá que respirar en la misma habitación que yo. ¡Lástima que no llegaras unos minutos antes así aquellos dos a caer aplastaban a ese taxista tuyo que me está poniendo los pelos de punta con esa bocina! Por eso te digo: andate mientras puedas. Disfrutá de la vida vos que podés. Chau y gracias por todos estos años de...
__ Bueno, la verdad es que tenés un aspecto terrible. Transpirás... hablás como un exaltado. Parecés muy nervioso...
__ ¡Claro! ¡Claro! ¡Terrible estoy! __ exclamas y empiezas a exagerar lo que entiendes por el comportamiento terminal. Pones los ojos en blanco, sacas la lengua de costado, deambulas por la habitación errático, como un zombie, arrancando las cortinas, tirando los adornos de los estantes y estupideces así __ ¿Cómo dijo Sarmiento antes de morir? ¡Ah! «Siento que el frío del mármol ya toca mis pies... »
__ ¿Esa cursilería dijo Sarmiento? Decime: ¿no sería mejor que te metas en la cama? Vamos así...
__ ¡¡¡NO!!! ¡¡El médico me PROHIBIÓ que me acueste!! Terminantemente. Es más, me dijo: «Si se mueve de éste living morirá en el acto»
__ ¿?
__ No solo eso. Me aseguró también que si llego a entrar en el dormitorio me ocurrirán cosas aún peores. Mucho peores.
__ ¿Peores que morirte en el acto?
__ ¡Muchísimo peores! ¡A mí y a todo aquél que haya permanecido mas de quince minutos a mi lado y se atreva a desafiar el embrujo!
__ ¿Estaba en pedo ese médico?
__ No. ¡Es un genio! ¡Una eminencia! Un especialista en... en... ¡¡En eso que tengo yo!! Un mal extrañísimo. Viene de África. De todos modos no lo sabrías pronunciar. ¡Y contagiosísimo, además! Fijate vos: quince minutos alcanzan para... ¡qué horrible! Y ahora vos tampoco podés abrir esa puerta. Justamente cuando llegaste iba a anularla cruzándola con unas maderas clavadas. Así que mejor te vas. Pero antes... ¿vos guardaste el billete de lotería que... ?
__ ¿Cómo que no te podés mover del living? ¿No era que se tiraron por la ventana del dormitorio?
__ ¡¡NO!! Me... me revisó acá. Pero prefirió tirarse por la ventana del dormitorio porque... porque... ¡¡Porque tiene vista al río!! Ya sabés como son los médicos de excéntricos. Hasta creo que llevaba una cámara fotográfica colgada del cuello para aprovechar mientras caía. ¡Ya me perecía demasiado grande ese estetoscopio! Y detrás de él se tiró el cura. ¡Jerónimoooooooo! ¡Mirá la confianza que tendría el religioso en el diagnóstico del facultativo! __ no sabes cómo hacer para sacarte a tu mujer de encima __ Ah... eso sí; necesitaría que fueras hasta la farmacia a comprarme esto __ anotas un nombre de remedio que te inventas en un papelito __ Debo tomarlo urgente. ¡Urgente! ¡AAAAAGGGHHH!! ¡AGGHHHHJJJ! No quisiera asustarte pero...
__ ¿Tomarlo? Para estos casos siempre son inyecciones...
__ ¡Es que es un tratamiento nuevo! Me dijo que con la jeringa me lanzara el líquido a la boca.
__ Mmmm... está bien __ acepta ella a regañadientes __ Dame la receta que voy.
__ ¡¿Receta?! ¡¿Qué receta?! ¡¿Cómo receta?! ¡¿Para qué receta?!
__ Sin receta no me lo van a vender __ te dice ella, obviamente aliviada de no tener que ir hasta la farmacia, mientras se saca los zapatos pisándose uno a otro los talones a la vez que comienza a bajarse el cierre del vestido por la espalda.
__ ¡¿Qué estás haciendo?!
__ Me desvisto. Estoy agotada...
__ ¡Yo agonizo y ella se desviste! __ exclamas teatralmente mirando hacia el Cielo __ ¡Cómo se ve que acabás de enterarte que hice el testamento a tu favor! ¡No, si mi vieja tenía razón! ¡¡Necesito mi medicamento!! ¡Socorro! __ gritas como un poseso, asomado a la ventana __ ¡¡Y usted, acábela con la bocina!!
__ Llamá por teléfono al portero del edificio y listo __ dice ella, sin dejarse llevar por tu histeria, mientras continúa desvistiéndose __ Si decís que no se necesita receta pedile que mande al hijo hasta la farmacia. Después le das unos pesos y asunto arreglado.
__ ¡¡Merde, cerda capitalista!!
__ ¡¿Qué?!
__ ¡Imposible! Me dijeron que en este barrio no se puede confiar en los hijos de los porteros de los edificios. ¡Terribles son!
__ ¿Y quién te dijo eso?
__ ¡Todo el mundo! El diariero, el policía de la esquina, los taxistas, el cura mientras me daba la extremaunción... ¡Todos! Yo, cuando conozco a alguien, lo primero que le pregunto es: «¿Y? ¿Qué tal los hijos de los porteros por acá?» ¡Terribles! __ me contestaron todos __ ¡Suelen ir a buscar medicamentos a medianoche y no volver! ¡Y se ríen, además!
__ ¿Medianoche? Son las once de la mañana...
__ ¡Peor! ¡Es su hora preferida para robar medicina! ¿Cómo te explico? ¿Viste los negros y los enanos que tienen un código secreto para reconocerse entre ellos? Bueno, parece que el código secreto para reconocerse entre los hijos de los porteros, el ritual, es ese. Robar medicamentos. Y si es a esta hora muchísimo mejor. Suma puntos. Una especie de ingreso al clan del hampa. Del hampa porteríl.
__ Ay, Dios mío... no sé qué te pasa. Llamá a la farmacia para que te lo manden y dejame de joder. Los que es yo, estoy muerta. Así que me voy a recostar un rato y ... __ se dirige hacia la puerta del dormitorio.
__ ¡¡¡NO!!!
__ ¡Ay! __ grita y pega un salto hacia atrás, con los ojos como el dos de oro __ ¡Ay, Dios mío, ¿qué pasa?!
__ Es que... que... ¡Leí una vez en la Selecciones que dormir la siesta hace mal!
__ ¿Que qué?
__ Sí. Que después de unos experimentos con amebas descubrieron que las amebas que no dormían la siesta vivían más tiempo y que... que... ¡que se mantenían más jóvenes y sin arrugas!
__ ¿Estás loco?
__ ¡Sí, loco de amor! ¡Hagamos el amor ya y acá mismo! __ intentas una maniobra desesperada para impedir que tu esposa ingrese al dormitorio donde se encuentra tu pollita __
__ ¡¿Qué?!
__ ¡Eso! ¡Salvajamente, como animales, acá mismo! __ comienzas a arrancarle la ropa como un poseso __ ¡Ay, mamasita, qué fuerte que estás! ¡Somos Rocky y Adrián! ¡No puedo aguantar más de unos minutos sin hacerte el amor! ¡Quiero que lo hagamos sobre la mesa! ¡A lo bestia! ¡A lo pirata! ¡Ay pero qué calentura! ¡Ya sabés cómo soy! ¡No te veo un rato y...
__ Pero... si lo hacemos una vez por mes. Y eso con suerte...
__ ¡Con más razón! Además... ya sabés como me pongo a media noche. La noche me pone así, no sé: descontrolado, insaciable, una especie de semental indómito que...
__ ¿Sí? Haberlo sabido antes... ¿Y porqué te dormís ni bien termina el noticiero de la noche, entonces? De todos modos recién son las once de la mañana…
__ ¡Y dale con las once! ¡Ja! ¡Eso dirá el reloj! ¡Pero la bestia primigenia que posee y domina mis instintos mas perversos dice: ¡Es medianoche! ¡Es medianoche! ¡Es mediano...
__ Está bien. Pero eso sí: acá no. Vayamos a la cama. Nada de sobre la mesa. La última vez que lo hice en un lugar insólito me quemé el culo con una hornalla.
__ ¿Con una horn...? Pero... ¡¿con quién lo hiciste en la cocina?! ¡Si conmigo nunc...
__ Eeehh... ¡Ay, mi amor! ¡Me contagiaste la calentura! ¡Vayamos ya mismo a la cama y disfrutemos como cochinos embarrados!
__ ¡Nada de cama! ¡Quiero acá mismo! __ la interrumpes y la arrojas violentamente contra el sillón y te le tiras encima, a la vez que te mueves espasmódicamente, como un perro caliente __ ¡Ah! ¡Ah! ¡Seamos libres! ¡Seamos espontáneos! ¡Seamos insensatos! ¡Seamos...
__ ¡No seamos boludos, querés! ¡Ay!
__ ¿Y ahora qué te pasa?
__ No sé. Me clavé algo en la espalda... __ mete la mano debajo del almohadón y saca un zapato colorado de taco aguja y el vestidito negro de lycra de la rubia __ ¡¡¡¡¿Y estos zapatos y éste vestido?!!!!
__ Te lo dije. He cambiado mucho.
__ ¡¿?!
__ Es una religión nueva la del sacerdote éste que vino. Muy canchera esta religión. Muy banana. Topísima. Y eso es parte del ritual. Ya sabés. Sacrificios de gallinas, incineración de la virgen más bella de la aldea, esas cositas. Todo muy lindo. Y resulta que los recién llegados debemos tomar la apariencia de quien más amamos para así poder interiorizarnos de su yo y poder comprender así sus sufrimientos más íntimos. ¡Toda la semana tuve puestos esos zapatitos de taco alto y ese vestidito para poder ayudarte! ¡Toda la semana fui vos!
__ ¿«Mi» apariencia? ¿Vos estás en pedo? ¿Y cuando me viste a mí usar un vestidito como ese, con todo afuera? ¿Vos te creés que soy una puta?
__ Caramba. ¿A quien habré estado ayudando en mi penitencia?
__ ¡Eso es lo que yo quisiera saber! __ agarra el vestido y lo mira __ ¡También quisiera tener la figurita de la dueña para que me entre ese vestidito!
__ ¿Vos? ¡JA!
__ ¿Cómo?
__ ¡¡Que gracias a Dios que el vestido y los zapatos no eran tuyos!! No sabés como me tranquilizás. Ya me decía yo cuando percibía «el yo», «los pensamientos y deseos» de esas... ¿se las puede llamar ropas? ¡No puede ser que mi mujercita, mi pimpollito de alelíes, tenga esos pensamientos tan degenerados, tan asquerosos! Tan... a propósito, ¿dónde era que dejaste el billete de la lotería?
__ ¡Qué sé yo! En la cartera.... ¿qué importancia tiene ahora? ¿Porqué insistís tanto en eso? ¿Vos no estarás pensando en dejarme, no?
__ ¡Eso jamás! Sabés bien que me da miedo dormir solito.
__ ¡¡Entonces de quién es este vestido!! __ estalla ella mostrando los dientes, al límite de la paciencia __ ¡¡Y recemos para que no sea lo que creo!!
__ ¿Rezar? ¡Muy bien, eso es bueno y purificador! La oración ayuda.
__ ¡¡¿De quién mierda son ese vestido y esos zapatos?!!
__ ¡¡Eso lo vamos a averiguar ya mismo!! ¡¡Sí, señor!! __ gritas como un desaforado mientras abres las puertas de un placard y extraes una escopeta __ ¡¡Se acabó!! __ gritas, como un enajenado __ ¡¡Se acabó!! ¡¡Mi paciencia tiene un límite!! ¡¡¡Nooooooo, si yo soy bueno, un pozo de agua soy, pero eso, eso sí: cuando me buscan me encuentran, eh!! ¡¡Me encuentran!!
__ Pero... ¡¿qué te pasa?! ¿Estás loco? ¡Ay, me das miedo!
__ ¡Los de Laverrap! ¡¡Ellos son los culpables de todo!! ¡De todo! ¡Miles, millones de matrimonios a la deriva por culpa de esos hijos de puta! ¡Me mezclaron ese vestidito nauseabundo entre tus inmaculadas ropas de ama de casa y esposa ideal! ¡¡Encima aquél imbécil del taxista que sigue y sigue tocando esa bocina!! __te asomas por la ventana __ ¡¡¿Porqué no te metés la bocina en el orto, o querés que te la meta yo?!!
__ ¡Ay, gordo, te desconozco!
__ ¡Encima yo, vistiendo las ropas de quien sabe quién, perdiendo el tiempo en mi penitencia, absorbiendo las penas depravadas de alguna atorranta, en lugar de llorar de rodillas a los pies de tu cama de hospital! ¡Ah, pero se acabó! ¡Voy a matarlos para siempre! ¡Debo acabar de una vez y para siempre con su carrera delictiva! Muy bien __ exclamas cargando la escopeta y colocándote unos anteojos oscuros muy aparatosamente, a la manera del Terminator de Shwartzenegger __ Los de la Policía Federal tuvieron su oportunidad y la desaprovecharon. Ahora llegó el momento de impartir justicia por mano propia y terminar de una vez y para siempre con el crimen en Ciudad Gótic... ¡¡en la ciudad!! ¡Traeme un bidón de nafta y fósforos! ¡No saben con quién se metieron esos rufianes! Amor mío: si en aquél lavadero siniestro me estuviera esperando la Muerte... ¡Adiós para siempre!
__ ¿Y para qué te llevás mi cartera?
__ Te dije que en estos días he cambiado mucho...
__ Dejá esa cartera, ridículo.
__ Hablando de carteras... ¿acá guardaste el billete de lotería?
__ No, en la otra, la negra. ¿Porqué no te dejás de escorchar con el maldito billetito? __ entonces, detrás de tu mujer se abre la puerta de tu dormitorio y aparece, desnuda, la rubia. Tu esposa no advierte lo que te está ocurriendo, pero sí se impresiona por la mueca de terror de tu rostro:
__ ¡A la pelota! Parece que es cierto, nomás, que vos estás enfermo. De pronto te pusiste blanco. ¿Porqué mejor no te recost...
__ ¡Vos a mí no me engañás! ¡Después de tanta chata en la cama de la clínica te debés morir por echarte un cloro como Dios manda! ¡Andá a piyar! __ y de un violento empujón la arrojas adentro del baño y cierras con llave desde afuera. Desde dentro del baño llegan ruidos de frascos que se rompen.
__ ¿Quién era? __ te pregunta la rubia, bostezando y refregándose los ojos. Muy despeinada, muy hermosa, muy dormida y muy desnuda.
__ Mi mu... mi mu... mi mu...
__ ¿Tu mu?
__ Mi mu... ¡cama! ¡Mi mucama! ¡Eso!
__ ¿Tomaste una mucama? ¿Ahora?
__ ¡¡Sí!! ¡Recién! Justito, justito, acaba de pasar al baño a… a…. a cambiarse!
__ (entonces se oye desde dentro del baño) ¡¡¡Abrime la puerta y la puta que te parió!!!
__ ¿Oíste eso? __ se sorprende la rubia.
__ ¡Terrible lo confianzudo que está el servicio doméstico hoy en día!
__ Pero... ¡Esa mujer te está insultando! ¿Cómo se lo permitís?
__ ¡Uno no sabe con cual quedarse! ¡La que no roba insulta! Incluso una vez tuve una que robaba e insultaba. Si no estaba conforme con lo que te robaba venía y te insultaba.
__ ¡¿Quién esa mujer?!
__ Descartala, haceme caso. Robaba, insultaba...
__ ¡¡Abrime, hijo de puta!! __llega la voz desde el interior del baño __ ¿De quién son los zapatos y el vestido que estaban tirados en el living?
__ ¡Es la última vez que te lo pregunto! ¿Quién es la mujer que está en el baño? __ estalla la rubia __.
__ ¡Qué lindo! ¡Recién se conocen y ya se llevan bien! Ella te quiere conocer... vos la querés conocer... Por otro lado, un poco de razón tiene en estar furiosa. Está bien que sea la mucama, pero... ¡el vestido tirado por acá, los zapatos por allá! Tampoco es cuestión de aprovech...
__ ¡Sos un hijo de puta!
__ ¡Qué lindo! Veo que cada vez se ponen de acuerdo en más cosas ustedes dos. Y eso me pone feliz. Hagamos así: ahora vos te vas a tu departamento a dormir y una noche de éstas nos juntamos los tres, vos la mucama y yo y cenamos por ahí, muy felices los tres. ¡Mirá qué lindo! Ahora chaucito. Dale, dale.
__ Pero... ¿vos te crees que soy una imbécil?
__ Sí. ¡No! Bueno... un poquito. ¡Con ese culo y esas tetas, ¿qué esperabas? __ y recién entonces la rubia toma conciencia de su empelotéz (de la empelotéz de ambos, en realidad) e intenta, ingenuamente, cubrir todo eso con sus manitas.
__ ¿Para qué te cubrís? Hace una semana que dormís acá y....
__ ¡Ahora es diferente! ¡Ya no sos más rico ni viudo! ¡Ya no te creo nada! ¡Y más vale que te cubras esa porquería vos!
__ ¿Yo te dije que era viudo?
__ Sí, ¡y me dijiste que eras libre también!
__ Quise decir que vivimos en democracia.
__ ¡También me dijiste que eras rico!
__ Bueno... siempre creí que era un rico guacho...
__ ¡Todos me engañan con la misma mentira! ¡Este es un edificio de degenerados y mentirosos! ¡Oh! ¿Porqué seré tan ingenua? __ tras lo cual, y con expresión indignada, se dirige al balcón y a la escalera de incendios. Y se va, no sin antes gritarle: ¡Le voy a decir a mi hermano el policía que me violaste, para que venga y te recague a trompadas como hizo con todos los otros! ¡Ah, y el Rolex ése que tenías andá a reclamárselo a Magoya! __ y desaparece para siempre escaleras abajo.
__ ¡Mi Rolex! __ exclamas y corres hasta el balcón, pero la joven ha desaparecido. Así que te asomas por la baranda y le gritas al taxista que la sigue con la bocinita: __ ¡¡Acabala, infeliz, ¿o querés que te meta la bocina en el culo?! __ resignado a perder tu Rolex (y a la rubia) ingresas al departamento justo en momento en que adviertes, aterrado, que se abre la puerta del baño, cuya cerradura tu mujer logró forzar utilizando una horquilla de pelo __ ¡Mi amor! ¿Piyaste bien?
__ ¡Hijo de puta mentiroso!
__ ¿Mentiroso? Caramba. Percibo que has dado una lectura evidentemente superficial y errónea a los turbulentos y quizá un poco confusos acontecimientos que acabamos de protagonizar. Sin embargo...
__ ¡¡¡¿Así que ese vestido estaba acá porque vos cumplías penitencia para que yo me curara?!!
__ ¿Qué te enoja más el vestido o la penitencia?
__ ¡¿Así que habías cambiado, hijo de puta mentiroso?!!
__ Je, no te voy a engañar...
__ ¡¡No vuelvas a decir eso!!
__ ¡No, no! Quiero decir que, no te voy a engañar, alguna que otra mentirita sin importancia por ahí se me escapó... Pecaditos, como si dijéramos. Pero pavaditas sin importancia...
__ ¡¿Sin importancia?! ¡Tenías a esa putita en mi cama!
__ ¡Qué boquita, eh!
__ ¡¡¿Todavía me burlás, infelíz?!!
__ ¡¡NO!! Digo... ¡¡qué mal que le va a Boquita!! ¡Cómo a vos te gusta, que sos de River! ¡Gallina, eh! ¡Mi – llo – na – rios! ¡Mi – llo – na – rios!
__ ¡No te aguanto más! ¡Me voy a vivir casa de mamá! Mañana va a pasar papá a buscar mis cosas...
__ Bueno. Eso sí, la cartera dejala y que tu viejo se lleve mañana todo junto…
__ Bueno. ¡Ufa con aquél taxi y la bocina! ¿Le vas a pagar o no?
__ ¿Todavía que te vas pretendés que te pague el taxi? ¡Mirá lo que hago con tu taxista! __ y le arrojas al taxi, desde la ventana, un cenicero enorme de metal que te regaló tu suegra como primera muestra de su odio a ti. El cenicero hace un estrépito espantoso al estrellarse contra el techo del auto y el taxista, asustado, arranca quemando gomas y desaparece.
__ Listo. ¿ves como se resuelven las cosas?
__ Ahora sí que la hiciste buena...
__ ¿Por? Me saqué al tipo de encima y no me salió un peso...
__ ¿Porqué te pensás que el taxista me tenía tanta paciencia?
__ ¿No me digas que te hizo dejarle los documentos y ahora se los llevó?
__ Peor... ¡se llevó mi cartera negra!
Texto de EstatuaconEpilepsia agregado el 25-03-2008. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
|