El Grito de Alcorta
Recordar épocas tristes y lamentables de nuestra historia, bandidos rurales, la resistencia, la paciencia y la vergüenza.
Pulperías, boliches, parroquias, sus precarias viviendas, fueron los clandestinos lugares de encuentros donde se empezaron a reunir, a juntarse para enfrentar juntos a los intransigentes gobiernos.
Distribución irracional y la fuerte explotación a la que están sometidos los campesinos que comprendieron que para enfrentar a los poderosos no basta con hacer huelgas, también dejar la sangre en los intentos.
¡Pero de pié! No importa el tiempo, el tiempo que se tarde en los reclamos, de espera y lucha ante atropellos e impunidad de los que dicen mandan para ellos.
Para todos aquellos que luchan con coraje por el terrón gastado de sus tierras
Macacay-Arturo
“No solo de amor mi pluma siente, también se convierte en daga cuando se invierte”
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