Las copas finas de la alacena descansan impecables en la alacena.
Ellas no conocen el polvo, siempre están relucientes, intocables.
Sus miradas suficientes apuntan en son de burla hacia los pobres vasos de todos los días.
Ellos no conoce la limpieza, no conservan la silueta.
Tienen el cuerpo marcado por el tiempo..
Son "usados" constantemente, no saben de cuidadados especiales.
Solo se contentan con el calor de las manos, y en invierno, eso significa bastante...
Las copas finas descansan impecables en la alacena
No sienten el calor.
Solo miran la vida ajena... |