En algunas y reiteradas situaciones la venda regresa y se desliza a reencarnarse en un artificial alivio, en un falso juicio que no transmite cordura, no comparte tranquilidad alguna y que lamentable e intencionalmente goza al exhibirnos en miserables góndolas de olvido, disfruta y nos muestra como en realidad somos.
Se necesita. Te escondes y todos te ven, reciben tu mirada de ciego entendimiento, la que contagia miedo de una seguridad autoritaria, las cosas son como no las ves, están transmitiendo el mensaje que claramente percibes, es la verdad que te ha seleccionado a ti, te ha elegido de entre todos los necios que dicen saber mirar sin estar ciego.
Y vos ya sabes de caer con estilo…
La reprendes, e intentas preservar tu verdad, ocultarla, y alimentar tu pseudo sabiduría que se pasea desafiante ante las víctimas de tu ignorancia. Pero ella siempre obtiene lo que ha venido a llevarse, el ridículo. Hablas, se muestra y muestra al fantoche al borde del precipicio, con sus deseos oscuros, aquellos que lo llevan a otro sitio lejos de ese maldito paisaje, lejos de esos grandes ojos que esperan una caricia y que en cambio reciben arrogantes delirios de grandeza.
Si tienes sed, no pidas lágrimas porque si esperas lágrimas, morirás de sed… |