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Carabelas

Por: Eddy Grullón

Todos hablan en el pueblo, y se escuchan los comentarios. pero hablan como de un cementerio, dicen que allí todos los días caminan cosas nunca vista. Pero no, no me atrevería a ir solo. Pero ya estaba harto todos hablaban del cementerio decían que este es muy misterioso que las cruces brillan mas de la cuenta, y que un humo sale de abajo de la tierra mientras las bobedad se abren por si solo, entonces yo me hacía la pregunta ¿Qué pasa? ¿Qué hay en ese cementerio? tenía que averiguarlo de una manera o la otra, y pasaban días y días, y los comentarios seguían en los labios de todos.

muchos decian que han llegado a ver carabelas caminando, pero a mi se me prendieron los bombillos, tenía que saber lo que era, tenía que ver esas carabelas caminando en todo el cementerio, entonces espere las diez de la noche para ir a ese cementerio, pero cuando dieron las nueve de las noche me escondí, de manera que nadie se diera cuenta de aquella visita que iba serle ha aquellas carabelas, y así sin que nadie se diera cuenta me fui al cementerio corriendo muy deprisa a esperar que el reloj cantara las doce de la noche, desde entonces me lleve un puñal muy afilado en las manos y una linterna. - debo aclarar que tengo los pantalones bien apretado, porque ir a un cementerio sólo a esperar las doce de la noche “es que sólo pensarlo provoca escalofrió” pero a mi siempre me han gustado esas cosas, desde muy niño soy amante a las películas de terror, entres otras cosas.

Pero nada ya todo lo tenía planeado, ya me encontraba frente a frente al cementerio, pero en verdad yo no sentía miedo alguno, eran las cruces que me daban miedo, a los muertos no, los muertos no salen, yo soy un muerto, todos somos muertos ¡eso es, y ya!... Muy bien, ahora voy a entrar, y voy a esperar las doce de la noche, ya estoy muy ansioso quiero ver lo que es, vamos salgan carabelas –decía, entonces entre al cementerio caminando muy despacio, tan despacio, ¡pero tan, tan despacio!


Pero pensé, y pensé, y dije: no, no, no me iré muy lejos, me esconderé aquí, en una de esta esquina, el cementerio era grande, si muy grande, no queria involucrarme muy de lleno en el terreno, “por si acaso” además solo faltaban cincos minutos para que el reloj cantara la doce de las mañana, debo decirlo, no debo mentir, estaba un poco asustado. Esta es una tierra muy respetada por todos, y mucho mas en estas horas de la noche, pero tenía que esperar, tenía que relajarme, entonces empecé a fumar para no desesperarme, “le recuerdo que la desesperación es parte del fracaso,” pero seguía ahí parado en medio del cementerio, el cigarrillo se me gasto, tome otro muy deprisa, para seguir fumando, miraba para todas partes pero no pasaba nada, la fiesta no había empezado, decía -



¿Qué pasa?

¿Por qué no pasa nada?

¿Dónde están los muertos?

¿Dónde están las carabelas?

¿Acaso era una mentira?



¡Maldición! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Rápido! No tengo toda la noche.
coincidencia porque en ese momento empezó a salir humo por todo el cementerio, era un humo hediondo, ¡cielo que mal olor a muerto!, Hasta llegue a pensar que me caería muerto en ese instante, luego el suelo empezó ha rajarse, yo lo escuchaba, sonaba cuando se estallaba, las bóvedas se abrían sola, las cajas se podían ver muy deterioradas, estaban muy dañadas. Empezaron a salir carabelas, si salían de la tierra, estas cosas viven hay abajo, ellas primero sacaban las manos derecha para arriba, y se expulsaban con la misma, luego empezaban a emitir un sonido muy extraño mientras caminaban.

Son carabelas no tienen cuerpo, esqueleto, como esas que hay en los laboratorios de medicina, pero estas eran diferente, caminaban por si sola, hablaban entre ellos como seres humano normales, y no solo eso,yo la miraba pelear, “me hubiera gustado que ustedes hubieran visto estas carabelas”.


Es que solo pensar esto es una locura, no se como estas carabelas ven, pero si lo hacen, ven como nosotros lo seres humanos, hasta hacían un ruido extraño entre ellas, todavía recuerdo ese ruido tan tremendo, así: cue gue cue, Luego peleaban entre si, yo estaba ahí la miraba, la observaba, miraba su comportamiento, pero a la ves tenía miedo de que me vieran, me preguntaba ¿qué me harían en caso de que estas me hubieran visto? Pero no, yo estaba hay muy bien escondido, le era imposible que me vieran, estaba duro, OhH bien duro, mirando las carabelas, lo disfrutaba, ellas caminaban, se veían tan extraña caminando, no me cansaba de mirarla, eran esqueleto, pero estos caminaban, yo nunca había visto nada igual, hablaban entre si, esas carabelas tenían otro idioma, se reían ¡ooohhhhhh…! Eran esqueleto riéndose, lo hubieran visto, ¡lo hubieran visto!.

Pero yo seguía ahí escondido mirando las carabelas, buscaban comida, pero no era carne humana, era otra clase de comida, creo que ellos buscaban muerto recién enterrado, porque revisaban todas las bóvedas como locas. Entonces empecé a sentir miedo, no mucho, pero si un poco, eran muchas carabelas, esta miraban por donde yo estaba escondido, y revisaban todo, querían comer, ¡claro!, era de suponerse, a esas carabelas se le hacia imposible saber de mi presencia, estaba inmóvil, hasta mi respiración era leve, ¡muy leve!.

Que pena es un cementerio, un cementerio de carabelas, carabelas con vida, estas actúan como seres humanos, yo me llenaba de miedo cada vez que la miraba reír, era que no podía ver esas quijaces Meneándose.

La miraba y decía: si eran cierto, los comentarios en el pueblo, no era mentira era verdad.



Algunas de estas carabelas usaban camisones, camisas lagas, largas, camisas, caminaban con gran destreza a pesar que solo eran huesos esqueletos, parecían demonios, eran guapa muy guapa, entonces me di cuenta del peligro que estaba corriendo, y me pregunté ¿de qué serian capases estas carabelas? Aunque yo estaba tapado, bien tapado. Estas me pasaban por el lado, y yo tenía el honor de mirarla pasear por todo el cementerio.

Habían momentos en que ellas armaban conversación al lado de donde yo estaba, todavía recuerdo ese idioma extraño no entendía nada, nada.

Pero entonces me preguntaba, ¿por qué esas carabelas salen todas las noches en este cementerio?, y después de la doce de la noche.



¿Qué pasa...?

¿Qué hay en medio de todo esto...?



Luego mi reloj cantá las cinco de la mañana, y nuevamente empezó todo como si fuera el comienzo, el suelo se estaba estallando, se abrían grietas pequeñas y grandes, las bóvedas también se habrían muy rápido y se cerraban, como si tuvieran guardando cada quien lo suyo, la tierra se blandó de nuevo, y como que el suelo absorbía las carabelas, yo lo estaba mirando todo, todo, las carabelas se colocaban de lado y se sumergían en el suelo, en la tierra, yo acababa de verlo todo, todo, me pare y dije: Dios, ¿que fue todo esto? que difícil es de creer, no, no hablare con nadie, !con nadie! A nadie le diré esto, “pero si debo escribirlo narrarlo” entonces salí de allí muy rápido, muy rápido, era que hedía a muerto, hedía a carabelas.

Fin

Santiago Rep. Dominicana.
22 de Marzo 2008.

Texto agregado el 31-03-2008, y leído por 27 visitantes. (2 votos)


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