La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - claudiodavid - 'Crónicas Insomnes XVI (Enfrentarse al alcoholismo)'
Crónicas Insomnes XVI (Enfrentarse al alcoholismo)
Los días pasan largos y tediosos en el hospital, y tambien eso cuenta para el dolor. Al otro día apareció el doctor. Un tipo joven, bajo, de lentes.
- Muy bien... a ver, sr. García, verdad? Y como se siente?
Otra vez la misma pregunta. Pero decido ser amistoso.
- Bueno, como me ve. Me duele y...
- Si, lo veo. Y las piernas?
- Eehh... no, no tanto... Que pasa con las piernas? No las siento.
- Están dormidas. Anestesiadas si se quiere. Sino, estaría aullando de dolor... Bueno, el caso es que tuvo un accidente motociclístico y la sacó barata. Tiene fracturas y contusiones, más el asuntito de la cabeza. El casco lo protegió, pero no va a andar muy bien. Esperamos que se recupere. Llegó en un claro estado etílico. Siempre maneja borracho?
Me dio rabia y verguenza la pregunta.
- A veces.
- Bien pues... no soy quien para sermonearle, Claudio. Pero, si se siente mejor, tengo que advertirle que Carabineros necesita también hablar con usted. No se desespere, nadie se lo va a llevar preso. Eso sí, vienen las multas, los pagos y todo eso...
El doctor acerca una silla y se sienta a mi lado.
- No tengo nada que ver con eso, amigo, mi campo es su salud. Va a salir sano de aquí. Pero todos los días llegan accidentados ebrios, y lo veo siempre en Urgencias. Es un irresponsable, como los otros, así que la justicia llega... Por ahora reposo aquí. Harto tiempo para pensar, radiografías, exámenes, todo incluido. Su familia ya está al tanto, aunque no lo han venido a ver, la verdad. Julián Araneda, le suena?
- Sí. Es mi familia... - miento.
- Ah, bueno... Se hizo cargo del resto. Tiene sus cosas, y lo mantenemos al tanto de su progreso. Ahora está afuera, así que lo voy a dejar pasar un rato. Aunque hay ciertas cosas de las que quiero hablar con usted luego...
- O.K.
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Le conté a Julián todo lo que había pasado. Me dijo que no me preocupara, que el resto de los asuntos andaba bien. Licencia en el trabajo, todos ya sabían lo que había ocurrido, y la correspondiente orden de presentarse ante un juzgado cuando ya estuviera bien.
- No vas a la cárcel, huevón rajudo... nadie salió herido. Ni siquiera el auto tuvo mucho daño, así que lo mandé a reparar con un desabollador. No presentaron cargos, pero me debes plata, culiao, harta plata...
- Lo que sea. Te la pago. Me importa una raja...
- Si, si, lo que sea. Mejórate si... espera a que te solden bien los huesos y la cabeza.
- Oye, y la China?
Puso cara de culo a hacerle esa pregunta.
- Ya sabe, hueón. Se lo dije. Pero me imagino que no quiere verte... me pareció.
- Mmm... Está bien.
Luego se fue. Al rato apareció de nuevo el doctor.
- Usted es el doctor...?
- Solar. Antonio Solar. Necesito hablar contigo, Claudio, porque la verdad es que tengo algunos antecedentes tuyos, de alguna fuente que está preocupada por ti, y creo que es algo bastante importante. El tema es un poco delicado, y si no quieres que me meta en esto está bien. Pero creo que sería conven...
- Bueno... qué pasa... - interrumpí.
- Eres alcohólico?
La pregunta me vino como un balde de agua fría.
- Qué? Alcohólico? Oiga, doctor, con quien estuvo hablando?...
- Respóndeme por favor.
Texto de claudiodavid agregado el 31-03-2008. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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