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Mildemonios El ambiente estaba para una orgía de muerte. No lo fué, tan solo era un pensamiento arrugado en una esquina del cuarto. Exhalaba un aliento descolorido, tres noches sin dormir, era el saldo tenaz de su aventura por las letras. LLovía en New York, los parques aderezados con su mustia quietud, el silencio dentro del infierno de un tráfico acechante, el vendedor que cae en un charco, la risa infantil de ella viendo todo el circo de la noche a sus pies, lejos ya del antojo vespertino del mate, ahora ceba el café, que no es bueno, por que nadie le envia estos detalles desde Colombia. Un día más, una noche más, oscuras letras estarán danzando en su mente inquieta: el amor y el dolor llegaron para quedarse. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |