Hagamos del silencio un estandarte,
y el brillo de tus ojos la bandera,
bordados con los besos que tuvieras,
y a falta de tenerlos pueda darte.
Hagamos un escudo con las manos,
que evite las miradas envidiosas,
que cubra las caricias bondadosas,
y guarde los amores más tempranos.
Que el silencio y el brillo de tus ojos,
conviertan en hoguera las miradas,
y aumenten la osadía de tu arrojo.
Que las manos de besos desbordadas,
conviertan el dolor en un despojo,
y acorten esta ausencia despiadada.
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