Las Torres del silencio.
Sentado nos mira.
Escarba acertijos de arenas y sol.
Mira con ojos taciturnos y frívolos.
La mediocre creación que ha hecho.
Su error: Darle sesos a esos animales.
¡Por qué no simula cartásis de alimentos vencidos!
Viscerales y mundanos.
¡Por qué no nos deja escapar a nuestra imagen pétrea y solemne de robot paseando alocados por imaginarias avenidas!
¡Por qué El, fundamento de persecusiones y destierros, no se levanta y trabaja en tal funesto proyecto!
Y crea una imagen de mendrugo de huesos secos.
Y cabellos a medio cortar.
Una imagen con señales de humedad interna,
y se deja de balbucear dentro de su paroxismo
"Somos las malditas torres del silencio".
Torres fortificadas de carne y pensamientos macabros
Torres atacadas por ángeles para librarnos del pecado.
Torres en llamas y reducida a escombros.
Torres en declive, que han hecho de este mundo.
Un mundo de guerras y sufrimientos injustificados.
Y políticas de autodestrucción masiva.
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