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Encate

Encate

Por: Eddy Grullón

Los diablos buscan espartacos para robarle el poder y apoderarse de sus tierras. Los Dioses corretean a los diablos (tarot). Los hombres huyen de los caudillos en el infierno. Los camizamas dicen que ya no le harán más favores al Dios verdadero. Mario Dial dice que ya no va hablar más con las manos. Los escritores de cuentos dicen que ya no van a escribir más cuentos… ya, ya, ya excúsenme muchachos, lo que sucede es que cuando escribo me emociono, y no puedo controlar el lápiz con el que escriben mis manos, pero ya va enserio.

Era jueves en la noche, cuando esta mujer murió, exactamente a las doce de la noche, Precisamente esa noche yo no pude pegar un sólo ojo. ¿Por qué? Eso no me lo pregunten porque no lo sé. De lo que si estoy seguro es que a partir de esa noche toda mi vida empezó a cambiar, me sentía mal, extraño, muy extraño, como si no fuera yo mismo, me sentía otra persona, yo sabía que algo andaba mal en mi vida.

Además, a partir de esa noche me despierto mucho, y yo nunca me había despertado durante la noche. Acostumbraba a tirarme a la cama y despertar al siguiente día sin problema alguno. Luego empecé a sentir una presencia extraña, muy extraña, y hasta miedo, cosa rara esa. Yo soy muy fuerte, no le tengo miedo a la noche ni a la oscuridad, conozco todos los secretos del infierno. Sentía que alguien me miraba mientras descansaba, y empecé a sospechar de esa muerta, si esa maldita muerta, ella fue la que llevo mi vida a la perdición. Está bien, está bien, lo voy a explicar mejor; está muerta en la noche me mira mientras descanso, así como si ella fuera un maniquí, y peor aun es que durante el día, se me monta arriba, si, si eso, se me subía arriba, ella se le monta a mi cuerpo, es decir, yo desaparecía, de manera que al montárseme yo era ella, y esa vaina me daba toda la cuerda, cuando yo miraba que ya os no estaba, me engrifaba, me subían y me bajaban Que pique, que ¡pique…!

Luego ahí comenzaba mi preocupación, y las preguntas, ¿quién soy? Me preguntaba a diario esa pregunta, todavía tengo esa duda, ¿quién soy ahora? Me duele vivir así, ya, ya, ya no soporto esta vida, no la soporto, no puedo estar tranquilo en ningún lado, parezco una sobra de lo que es el hombre ¿por qué este vació tan grande? Y voy al espejo y me miro y digo:

¿Quién soy?
¿Quién está ahí?
¿Por qué no veo mi rostro?
¡Maldición! ¡Maldición! Me quiero morir.

¿Qué me pasa? ¿Qué es esto? Y me miro el cuerpo en el espejo de arriba a bajo y digo: uhh, uhhh, ¡Madicion...! Pero todo parece estar bien, nada está mal, entonces ¿Qué es?... Y voy de nuevo al espejo a mirarme, y me miro, y cuando me miro, tremenda sorpresa, la vi, era ella, la misma muerta que murió aquella noche uhh.

Pero en mi agonía, como que no quiero admitirlo, y me preguntaba disimilándome y hasta engañándome ¿Quién es esta muerta que veo en el espejo, cada vez que me miro? ¡Maldición! Mi futuro, mi vida está pérdida, ¿Dónde diablos estoy? Y empecé a llamar a todos en casa: mamá, mamá, mamá, - ¿Qué pasa? ¿Qué pasa hijo? ¿Qué tienes, hijo? ¿Por qué ese escándalo? Y le dije: mírame ¿como estoy? ¿Quién soy? Y me dijo: Pero, ¿Qué dice? ¿Qué cómo está? – bien hijo, bien mi chiquito, - no, no, no y salí de ahí muy deprisa, porque sabía que algo andaba mal, sabía que sólo yo podía ver aquella figura en el espejo, y me acerqué de nuevo al espejo, y miro, pero ahí estaba ella, era una mujer muy fea, carua, no la soportaba de tan ¡fea! Me caía mal, como una piedra, y me quite muy rápido, muy rápido del espejo, hasta miedo le estaba tomando a este espejo, ¡maldito espejo! - decía.

! ¿Qué significa esto? Un encate, sí, eso fue, alguien me encató la vida, ¡maldición!... Y todavía me preguntaba, ¿qué me pasa? Y volví nuevamente al espejo a mirarme, Porque no era mi imagen la que miraba, si no la de aquella muerta indeseable, y decía: ¿qué hace está muerta en mi cuerpo? No la quiero en mi vida, que se valla ¡que se vaya! Y fui al baño me bañe, me puse ropa para probar la suerte, para ver si esta estaba ahí, lo tome muy despacio, gelatina en el pelo.

Pero, cuando fui al espejo de nuevo ahí estaba… ¡pipo! – dije, mirándome en el espejo, pero en ese momento me porte como un hombre, y le dije – ¿que tu hace dentro de mi cuerpo? Dime… ehh, pero esta no contesto nada, pero me miraba con ojos extraños y feos, y dije - está bien, te lo diré de nuevo ¿Qué hace dentro de mi cuerpo? Y seguía sin hablar, – ¡Mira tú, hija de la gran fruta! ¿No oyes? Habla rápido ¡rápido!...

Y me quite del espejo muy rápido, ¿Qué es esto? Y dijo: quien se atrevió a encetarme está muerta, ¡maldición! Y me miré de nuevo en el espejo, pero esta vez me sonrió –ugui- y hasta un beso me tiró. Luego el ojo izquierdo me lo pico, así como quien dice - no te preocupes, la vamos a pasar muy bien, ya verás que sí. Y le dije: ahh, espérate…

Ya si fue verdad que me llevó el mismo infierno, mira como está loca, me prendí como un fósforo, salí por la puerta como diablo que lleva alma a uno de sus infiernos, Compré soga de la buena, la amarre arriba de un árbol bien alto, me subí arriba de la mata, luego me amarré la cabeza con la soga, muy fuerte, muy fuerte, ohh, tan fuerte, y no quiera usted saber lo que sucedió luego. No, no se lo voy decir, no señor, ¿saben por qué? porque ya ustedes saben lo que sucedió. Creo que sí, que el Encate se fue a pique, yo no supe si lo dañé, pero si usted sabe algo al respeto hágamelo saber. Adiós mundo cruel.

Fin

Santiago, República Dominicana.
29 de Marzo del 2008.


Texto de eddygrullon agregado el 03-04-2008.
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