Rompió en llanto y echó a correr. Lentamente todo a su alrededor comenzó a tornarse oscuro, de un modo abismal y terrible, como jamás había visto o imaginado. Parecía que las sombras hubieran cobrado vida, devorando en sí todo haz de luz, todo haz de vida, de existencia. Fatal epidemia color noche en pleno día, cobraba rostro espontáneamente y se convertía en todas aquellas personas que alguna vez conoció a lo largo de su vida. Podía oír sus voces, repitiendo una y otra vez aquel desquiciante lamento en forma de gemido que perforaba sus oídos. Poco a todo a su alrededor parecía desaparecer, víctima del insaciable hambre de la oscuridad.
Esporádicamente a los lados brotaban unas pocas luces, pronto se mezclaban, se fundían, se volvían oscuridad. Oscuridad profunda, infinita, que lo llenaba todo, que se consumía en si misma volviéndose aún mas densa; acompañaba su carrera, sin rumbo aparente, buscando quién sabe qué ¿acaso intentaba escapar? ¿Liberarse? Sabía que era imposible. Mientras tanto corría, con el corazón en la garganta, sumergiéndose mas y mas en aquel absurdo y macabro abismo, con la sensación que a su alrededor se acababa el mundo. Entonces, siente la desesperanza, siente que nada tiene sentido.
Trastabilla y continúa su carrera. El aire se hace cada vez más denso, el tiempo cada vez mas largo. Pero no puede saberlo. Había perdido noción de todo y sus sentidos comienzan a marchitarse. Avanzar requiere cada vez más esfuerzo, se torna cada vez más difícil. El mismo aire, mera sombra como todo lo demás, dificulta más su marcha. Entra en sus pulmones e invade su cuerpo, quema su rostro a cada paso. Continúa corriendo. Las tinieblas cubren su cuerpo y no puede poner resistencia. Se hacen parte del mismo, adeñándose de cada porición de su ser. Entonces siente que algo oprime su pecho. No puede continuar, se detiene. El silencio lo inunda todo, solo oye el sonido de su corazón, latiendo aceleradamente, como si fuera a estallar en su pecho, mas era también silencio. Éste se pierde en su mente y la confunde.
Mira a su alrededor, buscando algo, pero solo pudo encontrar la mas absoluta oscuridad. ¿Lo había logrado? ¿Era libre? Por un instante la idea brilla en sus ojos, pero la realidad fue demoledora. Se dio cuenta que era un alma atrapada en la nada. Y echó a llorar. |