Tanta gente que entra y sale,
que camina segura de sus pasos y huellas,
y tú y yo a punto de caer,
o en el suelo buscando estrellas
de esas que solo sientes su dolor.
Corren, corren las hormigas
juntando cosas para su muerte
y yo aquí enpuñando esta rabia,
queriendo hacer tambalear gigantes,
juntando las manos para hacer un rezo violento,
mordiendo este cuerpo que ya se va de viaje
ausente de tu ausencia.
Tanta gente que muestra sus alas,
tantas otras, muchas que no pueden volar,
y yo aquí buscando la forma, destripando mis cabellos, ideando un método, una teoría.
Sin lugar definido me muevo,
sin presencia,
solo compuesto de vacíos y miedos,
forjando una trama invisible
para que aquellos, esos, puedan volar,
aunque yo sea ya una tumba fría.
Un movimiento, un recuerdo fecundo y caluroso
-tú y yo apunto de caer-
Aprieto mi nave de fierro,
de su interior gime un ángel de metal
que hace un poema por entre mis sesos,
que hace tambalear mi cuerpo
multiplicando las imágenes,
y tú en algún lugar y yo cayendo,
un millón de visiones
que ya no están...
-las estrellas en el suelo dispersas, una mano abierta- |