Es un silencio leve
primero: el sudor sobre la hierba que corta el aire.
Después un manantial uñas aferrandose mi espalda. Luego un arroyo a su esplendor efímero.
Luego un inmenso río de silencio
que azota los cuerpos y destroza
los cables sobre un pecho cualquiera .
Al otro lado del cristal, silencio.
Una caja de música, que tampoco se oye,
ha puesto su craneo abierto para su volátil hombre
figuras delicadas
al que pertenecí: queda un vacío,
algo abolido y, a la vez, logrado,
que me realiza y, a la vez, destruye.
Mata la luz de un soplo. Ella dijo:
"Moriremos juntos verdad".Como muere el carmín sobre una sabana sometida,
extendiendome su vientre para descansar,
sucio no puedo estar más , como puedo decirle que no la conozco
tal vez todo sea cuestión de constumbre.
La tormenta de polvo va borrando
lo que olvidó la muerte.
Aquiescencio la paz con las cenizas
de aquel tiempo. Quisiera
expresarlas, salvarla,
mas si hablo, no oye;
si la miro, no mira.
Ahora sabes, aun lo hermoso palidece
es cursi lo sé;
es la tristeza de tu último hombre,en el mundo que sostiene
nuestra danza de sombras en el polvo
a través de una extensa guerra que no se cierra con la mirada.
En algún lado de tu cuerpo ha muerto
alguien —¿yo?, ¿nosotros?, ¿el tiempo?—.
Desde una imagen vacía
ha desaparecido el blanco dominio de la ilusión
con su grito terrible,
el azul de su fantasía,
despierta de un sueño inmóvil
se frustra el tiempo y el amor se estanca.
y mi voz su última palabra.
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