Yo vacaciono según lo que mi cuate El Arizona le llama turismo laboral. Ando tras la chuleta de viernes a viernes, chambéle y chambéle duramente porque la vida es dura, osea que ando de viernes a las 12:00 que me levanto a viernes a las 6:00 que me duermo. Todo el viernes en joda para completar el chivo que no es pequeño.
A uno lo ven pobretón y piensan que uno no ha viajado, pero yo he viajado, y no solo me refiero a mis viajes al trópico, osea mis viajes psicotropicales. La otra vez una persona que me pregunta si conozco la calle de Churubusco, pensaba que yo no había salido de mi cuadra. No, señores, la condición del viajero es universal y canónica. Es decir, universal porque es igual para todos y canónica no me acuerdo, la otra vez me lo explicaron y se me olvidó.
Bien, la cosa es que yo viajo del tingo al tango y del tango al tianguis. Porque la verdad es que el trabajo anda flojón, y siempre ha andado, y andará. Bien decía mi maestro de historia que se debía a las relaciones intrínsecas de las contradicciones superestructrurales del capitalismo. Pues ni modo.
Una vez si llegué lejos, hasta Quebec, Canadá. Es increible como cualquier cosa nos puede cambiar la vida. Se ha escrito mucho de eso, unos le llaman efecto mariposa. La verdad, es que es bien obvio. Si yo cruzo la calle y de pronto veo una morra bien forrada y me doy el girón, y por eso me atropella un auto, pues podemos decir que si no hubiera visto a la morra no me hubieran atorpellado, y entonces dirán que si a la morra ese día no se le hubiera hecho tarde, pues no hubiera estado ahi, y así.
Pues un día iba por el barrio de Polanco, ese a cuyos habitantes les hincha las pelotas que le digan Barrio. "Si no somos mugrositos", he oido decir, como si barrio significara Barrio Pobre. Ahi en Polanco están casi todas las embajadas de los paises con los que se enemista México cada vez que puede.
Yo pasé por ahí porque fui a hacer unos mandados. Iba pensando en el capitalismo. Que bonito sería que todos fueramos iguales. Pero no iguales a mi, iguales a Brat Pit y a Naomi Cambells, ... ¿o esa es la sopa?. Y en eso que veo una banderota, acá roja, blanca, roja. Con una hoja de maple en medio. Es la bandera de Canada, me dije. No sabía que Canada fuera comunista, medité. ¿Canada es comunista?, me pregunté. Voy a preguntar, me contesté.
Yo siempre he sido de esas personas que cualquier duda que tienen van y la resuelven en el acto... o en el tacto si es una pregunta sexual por así decirlo. Si una morra me late, voy y le pregunto bien directo, que onda, ¿tienes guey?. A veces me contestan de buen modo, a veces de malo, pero lo que sí, es que siempre me preguntan que que me importa.
Pero en la embajada es diferente porque para eso están, para resolver dudas sobre el país en cuestión. Y por eso son diplomáticos. Alguien pensaba que porque tenían diplomas ¿verdad?, ay si no.
Toqué el timbre, y contrario a lo que pensé, me contestarón igual que en la casa de La Guadaña, que es otro cuate.
- ¿Quieeen?
- Mire, soy Pedro Claver -siempre me ahorro mis apellidos y así chance paso por francés- quisiera información sobre su país
Se oyó un timbre y la puerta se abrió. Me recibió un policía que me preguntó que tipo de información buscaba.
- Mire, es que vi la bandera de Canadá, que está acá afuera, y no se si ya vio que es roja, y tengo la duda de si este país es comunista
- Mire joven, yo no se, sólo estoy de encargado, pero acompáñeme para que alguien lo canalice
- okeys -así contestando okey, ya saben que uno no es tan tonto
Me pasaron a una recepción donde me preguntaron nuevamente que se me ofrecía además de café. Es que aquí es gratis y afuera está bien caro y es el mismo café.
- Sí, le decía al policía que vi la bandera roja de Canadá y me surgió la duda de si este país es comunista
La señorita me dio acceso a la biblioteca para que investigara lo que quisiera del país por mi cuenta.
Saqué varios libros y descubrí que Canadá definitivamente no es comunista. De hecho también descubrí que el comunismo definitivamente ya no existe prácticamente. Pero lo más importante que descubrí, fue que en Canadá había harto trabajo a pesar de que no fuera comunista y a pesar de que el comunistmo ya no existiera. Vi una convocatoria para ir a trabajar en plantíos durante el invierno. Investigué a fondo como era esa promoción. Me dieron hasta folletos a colores que parecían coleccionables.
Llegué a la casa con la noticia
- Mira madre, me voy a Canadá
Mi madre sin más preguntas se puso a llorar diciendo que sabía que algún día yo triunfaría. Que por fin había llegado el día que cruzaría la frontera. Me abrazó y me dijo que el camino es largo, pero siempre uno encuentra la salida del país.
Les platiqué a mis cuates. Y el Capricornio y el Arizona me dijeron que a ellos también les latía la idea. Arreglamos todo para irnos juntos. El mismo gobierno canadiense me compró mi boleto de avión. Pregunté a mis amigos para que se iban a EU si para este país hasta le pagaban a uno el viaje y le daban café. El Capricornio fue muy inteligente cuando me respondió, "porque también te pagan el regreso idiota". Me compré una chamarra y unas gorras de algodón. Me largué. Nos largamos.
Ninguno de los tres habíamos subido a un avión nunca.
- Mira, todo se ve bien chiquito -decía el Capri
- Me da otro Wishkey -pedía el Arizona
Mientras yo hacía unos cálculos de dinero para el viaje y leía toda mi folleteca sobre Canadá. También me quedé pensando como sigo ahora, si se debería decir folleteca o folletoteca. En Canadá nadie supo decirme porque todos hablan o francés o inglés.
- Chale, y si le pusieran en vez de maple una hoja de mariguana -preguntaba el bebedor de Wishkey
Con decir mariguana volteaban dos que tres. Al bajar del avión nos recibíeron unas personas del gobierno que nos explicarian el programa de inmigración laboral parcial. Se fueron juntando otros mexicanos y ahí hicimos amistad muchos de nosotros y pudimos hablar español. Sólo uno de los mexicanos, que se llamaba Ponciano hablaba francés, la lengua del lugar. Ponciano era universitario, pero frente a la falta de trabajo y a la flojera había decidido mejor ser trabajador agrícola.
Nos dieron hospedaje en unas cabañas provicionales que eran como 10 veces más comodas que mi casa fija en México. Mi grupo logró convencer a Ponciano de quedarse con nosotros. A los cinco minutos ya le deciamos Poncho. Más que por el interés en tener traductor, porque era muy simpático y siempre estaba haciendo bromas. Las habitaciones eran tan cómodas que 4 de los 7 que estábamos ahí, dijeron
- ni madres que me regreso de aquí, de este país sólo me saca el ejercito
Al día siguiente llegó un comisionado que nos repartío cierta cantidad de dinero que por cuestiones administrativas iba en dólares porque participaba una organización extranjera, pero podríamos cambiarlo de inmediato. Por la tarde después de nuestro primer día de labores podríamos ir al banco.
El primer día de labores fue un tanto intenso, pero comparado contra el nivel de trabajo en la fábrica de refrescos donde trabajé, era vacacional.
Ese día regresamos temprano y unos se fueron a pasear y otros decidimos ir a cambiar el dinero. Poncho se fue con los que queríamos cambiar el dinero por si se ofrecía cualquier cosa. Antes de llegar al banco les dije que me permitieran pasar a un baño, pasé mientras Poncho y otros me esperaban afuera. Cuando regresé volvimos al banco, pero como nadie sabía como decirle al cajero que nos cambiarna a dólares, Poncho se adelantó
- No se preocupen, yo les escribo en un papel el recado en francés y el cajero lo lee y ya sabrá darte el servicio de cambio a Dolar canadiense
Estuvimos de acuerdo, de inmediato Poncho propuso que mientras yo iba al banco, ellos podían ir aconseguir unas bolsas especiales para cargar billetes. Poncho me escribió el recado en francés, que traté de leer pero de no saberlo no podría haber atinado ni siquiera en que idioma estaba. Pasé al banco y entregué a la señorita el mensaje junto con los dólares. Ella me miró con un gesto neutro y fue a la bobeda. Y yo a todas las cosas que balbuceaba le decía que sí. De regreso me dio billetes canadienses en una bolsa de cuero, me hizo señas de que eso era todo y por el peso de la bolsa me imaginé que la paridad andaba baja del lado canadiense.
Tomé la maleta y me salí. Fui hacia donde estaban mis amigos. Estaban ya en un parque sentados y Poncho atacado de la risa. Me preguntó que traía en la bolsa y le dije que el dinero. Se extrañaron y la vieron, hasta que la vi me percaté que la paridad no tenía nada que ver con la cantidad de dinero en la maleta. Fácil habría miles de dólares.
Poncho seguía riendo a más no poder. Hasta que me quitó el recado y me lo leyó en español
- Esto es un asalto. Deme 100 mil dólares y tome este dinero a cambio. Cualquier intento de aviso a las autoridades y mis amigos que están afuera la mandaran a mejor vida
- ¿Escribiste eso?. Eres un idiota. Me van a agarrar por haber hecho nada
- Era una broma solamente, yo pensé que luego luego iban a hablar al policía y al ver que tu no sabías nada te iban a dejar salir, pero no mames entonces sí te dieron el dinero
Estbamos a unas 10 cuadras del banco. Tome la bolsa y me fui.
- A donde vas -me preguntaron varios del grupo
- A depositarle a mi madre se va a poner orgullosa de mi |