Lucha en las entrañas del infierno
Josué Bermúdez
Hay un lugar infierno para todos
El “Yihad”
Con una contusión en el hombro conducía su auto Ford el cual también tenía una herida de bala en el parabrisas. Evadiendo los coches y a varios peatones que asustados apenas se libraban de ser embestidos gracias al ruido de las sirenas que los alertaban.
Javier Roldan alias el “Yihad” pensaba la forma de perder a la media docena de patrullas que lo perseguían desde hacia casi una hora. Una vuelta peligrosa por la avenida de los insurgentes hizo que un taxi lo empujara hacia el vagón del metro bus por lo que perdió el control y termino estrellándose en el área de juegos del Burger King. De pronto vio que las patrullas se habían reproducido y que ya eran más del doble que las que originalmente lo perseguían. Golpeado por el choque y con el hombro sangrando pensó que no era el momento de dar batalla, al fin y al cabo ya se había chingado a mas de cinco tiras por lo que salir vivo de ahí ya era ganancia.
El “Yihad” después de salir del hospital seria trasladado a una prisión federal, bajo el cargo de robo a mano armada, seis homicidios calificados, destrucción al patrimonio de la nación y daños en propiedad privada, lesiones e intento de asesinato.
Su tamaño no dejaba de impresionar a los custodios en prisión, dos metros ocho centímetros, espaldas anchas y gran musculatura que no le restaba agilidad, una mirada fría y una actitud feroz y poco condescendiente. Inmediatamente lo raparían y afeitarían su barba de candado. Su cuerpo moreno estaba lleno de tatuajes que cubrían sus brazos y espaldas.
Lo metieron en una celda para dos pero su compañero de celda todavía no había sido invitado al baile.
Enrique
Agotado por un arduo día de trabajo, Enrique se dirige de las oficinas de la Asociación Contra el Abuso del poder a su hogar ubicada en la Magdalena Contreras. Pensaba en la próxima edición de a revista el despertar ciudadano y el impacto que podría tener en la clase política al denunciar la corrupción del secretario de prensa del gobierno federal y otros cómplices de su partido.
De pronto una camioneta se le cierra y de ella bajan dos guaruras que de un cachazo le rompen el cristal del coche y lo sacan de las greñas, lo meten a madrazos dentro de la camioneta poniéndole una bolsa negra cubriéndole el rostro y sofocándolo, colocándolo boca abajo y quitándole los pantalones mientras le patean las costillas. -Ahora si te cargo la chingada cabrón, pa que te dejes de andar con pendejadas.-
La mente de Enrique sospechaba: -Ya me morí. ¿Quien es el ojete que me chingo? ¿El cacique al que impugnamos en pleno evento oficial en Oaxaca? ¿Los miembros de la organización fascista la piedra Negra que semanas antes lo habían amenazado vía telefónica?, ¿El narco al cual había balconeado de tener nexos con el gobierno? O toda la bola de cabrones poderosos que decidieron cerrarle la boca de una vez por todas.-
La camioneta se paro, y lo bajaron a golpes, apenas empezaba su tortura, toques en los huevos, lo ahogaban en agua sucia hasta que casi no le quedaba oxigeno en el cuerpo y tortura psicológica. Una voz más calmada que la de sus torturadores le susurro:
-Firma esto y todo acaba, sino, tú y tú familia la pagaran caro-. Con las pocas fuerzas que le quedaban firmo lo que le dieron y cayó desmayado. Al otro día despertó con el cabello corto, bañado y cambiado. Dos policías con capucha lo escoltaban hasta una rejilla donde un juez dictaba sentencia acusándolo de secuestro, fraude, intento de homicidio y robo mientras la prensa le tomaba fotos y lo cuestionaban a gritos. De ahí se lo llevaron a una cárcel de máxima seguridad.
Lo metieron a una pequeña celda de dos por dos, y lo incomunicaron. -Mejor me hubieran matado- pensó.
Poder de Facto
En la prisión había cuatro poderes, el del director conocido como el “Mayor” por eso de ser el mayor hijo de la… El decidía todos los privilegios y también los castigos, consentía el tráfico de drogas pidiendo un cuarenta por ciento de las ganancias, protegía a los políticos y empresarios poderosos que vacacionaban de vez en cuando en la prisión. Los hospedaba mejor que un hotel cinco estrellas. Además monitoreaba todos los movimientos de los presos a través de cámaras instaladas a lo largo y ancho de la cárcel.
Otros dos grupos que controlaban la prisión eran el Cartel del Sur y la Corporación del Pacifico, ambos enemigos a muerte. Los segundos protegidos por el gobierno por lo que les permitían tener una minoría protegida en prisión y que se compensaba con el respaldo del “Mayor” y el “Hermano”.
El ultimo poder era dirigido por el “Hermano”. Preso en este sexenio por broncas políticas entre su hermano el ex presidente y el recién elegido presidente de la Republica y por un pinche reporterillo de izquierda quien había señalado sus corruptelas en el sexenio pasado sirviéndolo en bandeja para la venganza política. Vivía en una suite privada dentro de prisión con visitas conyugales grupales, se le permitía el uso de teléfonos celulares y todo tipo de comodidades.
Destinos Cruzados
Enrique después de tres meses de confinamiento lo llevarían con el resto de los presos donde compartiría la celda, según los custodios con un animal que se lo comería vivo, uno de los mas agresivos presos que hayan pisado esta cárcel, que el primer día que llego había puesto en su lugar a dos de los matones de Uziel Labra líder del Cartel del Sur, con lo que se había ganado el respeto. Uziel pensaba reclutarlo en cuanto tuviera ocasión. El “Yihad” el nuevo compañero de celda de Enrique lo ignoraba por completo, se pasaba el día fumando alejado de los demás presos o ejercitándose en el gimnasio de la prisión, eso si tenía bien delimitado su territorio dentro de la celda aunque nunca intento intimidarlo.
Enrique inmediatamente hizo migas con don Eusebio Robles, líder comunitario de unos sesenta y nueve años que se opuso a la explotación de las trasnacionales auspiciadas por el gobierno dentro de su comunidad, llegando a choques con las guardias blancas, los militares y la policía. Organizando la rebelión, quemando vehículos oficiales y reteniendo a más de cuarenta federales exhibiéndolos en la plaza del pueblo. Las trasnacionales asustadas, echaron atrás el proyecto lo que ocasiono resentimiento por parte del gobierno quien lo acusaría de terrorismo condenándolo a sesenta años de prisión.
El “Yihad” estaba levantando pesas cuando de pronto se vio rodeado por seis custodios y por tres miembros de la Corporación del pacifico. –Acompáñanos, el Mayor quiere hablar contigo.- Roldan decidió ver de que se trataba demostrando lo a disgustó que lo ponía la situación. A llegar el mayor le dijo:
-Siéntate Javier, necesito que le hagas un favor a mi amigo Raúl mejor conocido como el “Hermano”, si lo haces todo se te facilitara aquí y si no pues tendremos que tomar medidas y te haremos las cosas muy incomodas- -¿Que quiere que haga “Mayor”? Dígame y le doy mi respuesta-. -Fácil, necesitamos que te chingues a tu compañero de celda que parezca una disputa por el espacio, ese cabrón es una piedra en el zapato no solo para el Hermano si no para varios amigos míos-
-Pronto me haré cargo- dijo el Yihad con voz de pocos amigos. -Lo único que pido es libertad de movimiento en prisión para llevar a cabo el encargo.- -La tendrás contesto el “Mayor”.-
Enrique y don Eusebio platicaban mientras el “Yihad” discretamente prestaba atención y fumaba un cigarro.
–Te digo Enrique este pinche gobierno se esta desmoronando y pudriendo por dentro, no pasa de este sexenio para que las organizaciones sociales unidas con el Partido Progresista de Izquierda lo tumben y el país sea uno mas de los gobiernos de América Latina que buscan alternativas contra el neoliberalismo- -No mi querido don no creo que la cosa sea tan fácil, ellos tienen todo el poder. Controlan la iglesia, a los empresarios, los medios de comunicación y manipulan a las instituciones encargadas de dar justicia, esta cabrón vencerles si no te cooptan, te amenazan o te desparecen del mapa.- -Tienes razón Enrique pero siempre hay esperanza de que la gente se arme de huevos y despierte.-
-Ya veremos Don Eusebio ya veremos.-
Sociedad e Insurrección.
El “Yihad” se acerco a la celda de Uziel custodiada por dos de sus hombres.
–Quiero hablar con su jefe- dijo de forma retadora mientras los hombres del Cartel del Sur sin saber como reaccionar dejaban ver el miedo en sus ojos
.-Que no oyen pendejos, déjenlo pasar- grito Uziel –Por fin te decidiste muchacho a unirte a nosotros o vienes a armar bronca, te advierto que esta vez no tolerare que pongas en ridículo a mi o a mi gente.- -Vengo a proponerte un trato, es hora de limpiar la casa- dijo el Yihad.- -OK, te escucho- contesto atento el jefe del Cartel.
El día había llegado, una gran manifestación afuera del penal exigiendo la liberación de los presos político se llevaba a cabo según lo acordado. Varias organizaciones y todo el pueblo de don Eusebio hacían retumbar el exterior de la prisión, los guardias se concentraron en vigilar a los revoltosos que gritaban consignas y hacían pintas afuera de la cárcel.
El “Yihad” avanzo hacia la celda donde se hospedaba Roco Benítez, primo del Chico Benítez jefe de la Corporación del pacifico quién había logrado fugarse hace poco mas de un año de la prisión y quien libremente dirigía a la organización, mientras su primo se hacía cargo dentro de la cárcel.. Los narcos no supieron como reaccionar ante la visita, seguro quería apoyo para llevar a cargo el encargo del “Hermano”. Al terminar la visita, los tres guardias del Roco yacían muertos, dos con los cráneos destrozados y otro con un trozo de madera atravesado en el cuello, el Roco apareció decapitado con su cabeza colgada en el techo de la celda.
Cuando los custodios se dieron cuenta de lo ocurrido fueron avisarle al Mayor quien estaba recogiendo sus pertenencias a punto de darse a la fuga. Miembros del Cartel del sur se habían apoderado de los videos de la prisión filtrándolos a la prensa por medio de los amigos de Enrique. En ellos se veían los maltratos a los prisioneros, las orgías y lujos que gozaban políticos como Raúl Solera el hermano incomodo. Además del trafico de drogas dentro del penal bajo protección del “Mayor” y sus custodios.
Epilogo: Pequeño despertar en un mundo aletargado
El “Mayor” fue aprendido y le dieron de diez a quince años de prisión, moriría de un ataque al corazón dentro de prisión. Al “Hermano” lo trasladaron a otro reclusorio donde paso tres años sin privilegios aunque un juez termino exonerándolo al acabar el sexenio. A Uziel el jefe del Cartel del Sur lo deportaron a Estados Unidos donde lo condenaría ha cadena perpetua. Don Eusebio sería liberado y regresaría a apoyar diferentes causas sociales, sería asesinado tres años después por miembros del ejército aunque la versión oficial decía que se había suicidado de dos tiros en la espalda y uno en la cabeza. Enrique pasaría diez años en prisión, después sería liberado y se convertiría en senador por el Partido Progresista de Izquierda desde donde impulsaría una ley de amnistía para más de trescientos presos políticos.
El “Yihad” se hizo muy amigo de Enrique y su guardaespaldas en prisión, Enrique le compartía sus opiniones políticas mientras fumaban cigarrillos recargados en una pared de la prisión. Yihad moriría dos años después de que Enrique saliera de la cárcel en un pleito con cuatro presos y dos custodios, matando a cinco y mandando al otro al hospital aunque las heridas recibidas por estos resultaron ser mortales. Murió sin dejarse intimidar y luchando a su manera contra el poder, despierto siempre despierto.
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