no me mueve nada para olvidarte. Sencillamente no puedo hacerlo. Aunque yo quisiera abortar la mortal espina, el peso de mi espiritu ahogado en lo mas profundo de mi cuerpo no me dejaria. Y, aunque intente huir, la sombra de mano de dia estaria conmigo; y la luz de tus ojos de noche me consumiria.
Hoy, no se quien te puso en mi camino, pero estoy seguro que alguien te empujo a los surcos que hicieron mi cayado. Estoy seguro que alguien abrio mi corazon para que tu entraras con todo el cortejo de deseos precediendo tu figura. Aqui te quedaste en reposo, expandida, divina y gigante como un obelisco, a cuya base el horizonte queda pequeno.
Quisiera dejarte el ultimo beso de mi vida, nombrarte, y desplomarme como un cadaver para diluirme en el espasmo de los vientos que tu has desatado. Pero no puedo apartarme de tu huella y me haces la vida imposible escondiendote en el espejo. Y tiemblo en este vacio de oro en el que tu me has puesto como un verso agitado por la muerte.
Para que quiero la vida? Me pregunto cuando te miro prisionera en el espejo. Yo pienso que este dolor es "mas grande que el dolor de ser vivo" porque lo vivo de las dos maneras posibles: Vivo, con mi propio corazon ardiendo y, muerto porque toda la tierra se puede medir con la palma de tu mano.
Que no diera por dormir el sueno que tu duermes! Por mas que lleve este ruego a los cielos, el cerrojo de tu tumba te encadenara para siempre! Que no diera por contemplar por un instante la luz de tus ojos!
No creo que pueda soportar mas. un poco mas y me alborotare como un loco y me ire de nuevo con la carne caida a los arcos que entiesan la legion de la muerte. Quizas, alli encuentre el valor que me exima de esta culpa para feliz tirarme como un nino sobre la tierra cargado de suenos y de besos.
Pero este es un relato triste que otra vez se me escapa de las manos. El relato de un desconocido que escribe para la sombra de la garra de la muerte. |