10 de octubre de 1971. Con treinta y un años recién cumplidos, que no parecen pasar sobre su rostro, John Lennon se encuentra sentado en una de las bancas del Central Park en la ciudad de Nueva York. No es de extrañar que haya llegado temprano a la cita, pues apenas en septiembre se mudó al Pent House del edificio frente al parque, el Dakota.
Con su rostro alegre y un inconfundible acento inglés, que resalta entre todos los americanos que transitan por Nueva York, se levanta y recibe al entrevistador. Caminamos tranquilamente alrededor del parque varios minutos conversando de muchas cosas y de ninguna. Hoy es un día relajado para el Ex Beatle.
¿Supongo que es por su cumpleaños que hoy toma el día tan relajado, ¿no sr. Lennon?
En parte sí. Pero este ha sido un año muy activo, recién salió Imagine y hoy puedo decir que me he ganado un descanso.
El buen humor de John me invita a preguntarle dos o tres cosas más “off the record”, o diría más bien, de cierta manera intrascendentes, sólo para romper el hielo. Cuando logré localizarlo para preguntarle por la entrevista, pese a que me la concedió inmediatamente, no se me ocurrió nada más que decir que un simple, “gracias, lo veré en el Central Park”.
Después de varios minutos caminando alrededor del parque, sobre uno de los puentes que hay a lo largo de éste, le pregunté a John si quería empezar con la entrevista en ese momento. “Como gustes” me respondió. Le dije que sí, y que escogiera donde quería hablar. “Sobre el puente está bien”. Entonces comencé con la entrevista.
¿Cómo surgió en usted la pasión por la música?
Pues la tuve desde que tengo memoria. Recuerdo cuando mi tía Mimi me enseñó a tocar el banjo. Fue el primer instrumento que aprendí a tocar, y de ahí siguió la guitarra, y algunos otros, la armónica, piano... Después estudiando en Bellas Artes continué con la música. Pero a fin de cuentas la profesión no se aprende en los salones, así que formé varios grupos y de ahí me enfilé en esa carrera.
¿Qué hay sobre la genialidad? ¿Se nace con ella, o se la trabaja?
Ya me habían preguntado algo similar varias veces. Todos nacemos con cierta genialidad, si es que tal cosa existe. Pero claro, no podía negar desde chico que la locura y la genialidad son dos caras de la misma moneda, así que me asumí como un genio. Si tal cosa es lo que realmente soy.
Ahora, claro que se debe trabajar. No te sirve de nada ser un genio, eso importa un carajo, si no pones manos a la obra esa genialidad. Tal vez mi genialidad estribaba en ser un artista. Y no me convertí en artista por The Beatles. Desde siempre escribía poesía, pintaba. Ser un genio puede ser simplemente tener esa sensibilidad.
¿Cómo fue dar el salto a la fama de una manera tan súbita en 1963?
Fue algo inesperado. No contábamos con tener tanto éxito con el primer álbum porque sabíamos que era algo muy arriesgado probar un estilo totalmente nuevo para ese entonces. La primera buena señal fue que George Martin nos dijera que Please Please Me era un éxito recién grabado. Nadie creía que después de Love Me Do segaríamos componiendo.
Eso fue en el sesenta y dos. Para cuando salió el álbum, Please Please Me, no esperábamos una aceptación tan absoluta. Nosotros mismos creíamos que tomaría tiempo que la gente se acostumbrara a que hubiera bandas populares que escribían y grababan su propia material. Por entonces era un atrevimiento. Sólo los músicos profesionales componían.
¿Cuáles considera los mejores temas de The Beatles?
Bueno, no puedo decir que de The Beatles haya mejores o peores temas. Ni siquiera los de Paul. [Se ríe]. Por entonces era un gran músico. Más bien te podría decir cuáles siento que son los temas que verdaderamente fueron producción de la agrupación completa y cuáles son los que creo más famosos entre la gente que los escucha.
Principalmente I want to hold your hand, From me to you y She loves you, digamos que fueron creaciones casi en un cien por ciento de la famosa leyenda “Lennon/McCartney”. Pero fueron temas en los que participamos todos. Pero hay otros no tan conocidos también, o no tan gustados. Why don’t we do it in the road, del Album Blanco, Dig it, del Let it be, y otras, aunque las canciones regularmente las componía uno de nosotros en su totalidad y después se grababan.
Ahora, las que siento que son las preferidas de todos y que identifican casi como himnos de The Beatles son And I love Her, esa es de Paul; la misma She loves you, I want to hold your hand, In my life, Norwegian Wood, Sgt. Pepper, A day in the life, Because… no sé, hay muchas que podría mencionar ahorita que son “las favoritas de todos”.
¿Por qué para hacer alusión a la popularidad del grupo, la comparó con la popularidad de Jesucristo?
No sé. Sinceramente sólo quería decir que The Beatles era en esa época el nombre más conocido a lo largo del mundo. La comparación con Jesucristo se me hizo algo que ejemplificara perfectamente eso. ¿Quién es Jesucristo sino el hombre más famoso de todos los tiempos? Por eso dije lo que dije.
El problema fue después. Como sabes todos malinterpretaron esas palabras. Nunca dije “The Beatles son mejores que Jesucristo”, ni “The Beatles son más grandes o superiores a Jesucristo”. Si la fama nos colocara por encima de todos por un poder sobrenatural, habría muchos Cristos andando por ahí.
Además sería por demás pretencioso decir tal cosa. No hay por qué negar que The Beatles fue una agrupación genial. Sin embargo colocarnos por encima de Jesucristo habría sido asumirnos como profetas, lo único que nos faltaba. Si la gente supiera lo abrumadora que es la fama, sabría que lo que menos quiere uno es más fama y más idealizaciones alrededor suyo.
¿Cómo vivió la ruptura con el grupo?
Pues fue gradual. No se dio de golpe, así que en realidad no afectó seriamente a ninguno de nosotros. Te digo que el grupo ya estaba desbandado desde el sesenta y nueve, por no decir desde el sesenta y ocho que los problemas comenzaban a llegar a su punto más alto y no nos dejaban trabajar en paz.
Si te refieres a si me dolió que The Beatles desapareciera, pues creo que sólo al inicio, y después nada. No me arrepiento de haberme separado. Creo que ninguno de nosotros. Estábamos tan atrapados que necesitábamos un respiro. Además, por haber sido un Beatle, cada uno de nosotros aseguró una carrera después de eso.
Sabemos que ha desmentido que haya sido la causa de la separación de The Beatles, pero ¿cómo cree que influyó Yoko Ono en la separación del grupo?
Sin duda influyó más que nada por el lado de Paul. Era el que más estaba en desacuerdo en nuestra relación. Siento que no la consideraba apropiada. Pero como factor de separación de la agrupación como tal no tuvo nada que ver. El problema es que las crisis por las que pasamos comenzaban a la par que iniciamos nuestra relación Yoko y yo.
Paul, por otro lado, bastante susceptible e irritable por los problemas por los que empezábamos a pasar, habrá tomado el que dejara a Cynthia por Yoko casi como un insulto personal. Ya sabe, incluso Hey Jude la compuso para mi hijo Julian. Un gran gesto, por cierto, pero sigo sin entender por qué su enojo.
No puedo negar que a veces les incomodaba la presencia de Yoko en los estudios a George y a Ringo. También es comprensible. Para ellos habrá sido como un intento de imposición de autoridad en el momento en que se hizo evidente que había cierta rivalidad (empezada por Paul) por conducir al grupo cuando en realidad siempre habíamos actuado en conjunto.
Pero no fue un factor fundamental para la separación. La verdad es que estábamos esclavizados, encadenados los unos a los otros y con distintas aspiraciones creativas. Estábamos ya tan cansados que todos dejamos el grupo a finales de 1969. Dejamos de ir a los estudios, de trabajar juntos y finalmente Paul declaró la separación “oficial” el año pasado. Pero lo cierto es que The Beatles no existía desde meses antes.
¿En estos dos años que ha trabajado como solista, cómo se ha sentido?
Muy bien y en perfecta forma. Como dije una vez, no sé que hago con los pensamientos, los pongo en el papel, en la cinta, en el filme, lo que sea. Antes creía que escribir canciones era una cosa en una época y otra al pasar el tiempo. Pero me fui dando cuenta que lo que haces es madurar. Siempre es lo mismo, así que hay que hacerlo de la misma manera.
Puedo decirte, por demás, que no me he sentido solo en mi trabajo. Yoko está ahí, la Plastic Band. De todas formas, te digo, siempre estuvimos acostumbrados a componer nuestros propios temas y después solo les decíamos a los demás que era lo que tenían que hacer. Es una dinámica que te permite no ser dependiente del resto de la banda para crear lo tuyo.
¿Qué nos puede decir sobre Imagine?
Bueno, es una canción antitodo como podrás haber escuchado. Tú sabes, ponle a tu mensaje político un poco de azúcar encima y todos lo aceptarán. No hay mucho que decir. Sólo es una canción en la que quiero dar mi percepción de un mundo ideal.
Así terminó la entrevista con John Lennon. Por entonces no hablaba mucho de Imagine, tanto como más adelante tuvo que dar declaraciones. Sin embargo la canción hablaba por sí sola, y parecía estar de más preguntarle a John qué pensaba cuando escribió esa canción, icono del pacifismo y la igualdad.
Caminamos un poco más por el parque comentando algunas otras cosas. Dos personas se detuvieron ante John para pedirle que les firmara Imagine y felicitarlo por su cumpleaños a lo que él simplemente respondía gracias y les dedicaba una sonrisa. Por fin llegamos a donde habíamos comenzado, enfrente del Dakota.
Se encontraba ahí Yoko, esperando por John. Después de presentarnos nos despedimos y la pareja se encaminó hacia su departamento. Yo me quedé caminando por el parque escuchando la entrevista que acababa de realizar. Esperaba algún día encontrarme de nuevo con John, cuando sus canciones maduraran aún más, como él dijo. Pero nunca lo volví a ver.
Esta es una entrevista de ficción realizada para un trabajo escolar en la FCPyS de la UNAM, México. |