“Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor“. Albert Einstein
Erase una vez un vendedor ambulante que allá a donde iba a vender, la gente se agolpaba para comprarle.
Era tal su fama, que antes de llegar, ya le aguardaban ansiosos.
El mundo estaba mal hecho, y él había encontrado la fórmula para vender ciertas cosas, hasta antes imposibles.
Sus productos a la venta eran; felicidad, alegría, paz, tranquilidad, amor, sinceridad, amistad, …
El problema era que cuanto más vendía menos tenía para él, ya que lo cambiaba por monedas de oro. Y cada día que pasaba, era un hombre un poco más solitario, más triste, más infeliz, … sin embargo, cada día que pasaba, era un hombre un poco más rico. La gente le envidiaba -¡qué poco conocían la verdad!-.
Un año, aquel hombre, dejó de ir. Dicen que se lo encontraron muerto. Se arruinó. No le quedó más amor que vender… se sintió solo, tan solo…, que murió.
Y tú, ¿sigues dispuesto a cambiar el dinero por lo verdaderamente importante?. |