Se fue con la lluvia…
- Vives con ese fantasma en tu mente ¿Pero y yo...?
Yo estoy aquí... aquí... frente a ti. No le temas a nada, yo te cuidaré... soy un guerrero.
- No mi amor, te juro que yo no lo quiero más, pienso solamente en ti.
-Fueron muchos años con él y no importa la causa de aquella separación; Ahora te olvidas de todo... lo idealizas.
Si hay algo difícil es luchar contra un fantasma... ¿Te digo una cosa?
Puedo derrotar a un fantasma... lo he hecho.
El problema es establecer contacto y señalar el campo de batalla... porque él vive en tu mente.
¿Sabes?... Él no necesita presentar combate. Habita en sus dominios... tus pensamientos.
¡Dime! Él te pertenece... o tú a él.
- Yo no le pertenezco a él... ¡Basta por favor, me estás volviendo loca!
Llueve a mares pero vas bajo la lluvia; ¿Sabes por qué?... ¿Lo sabes?
Esperas un Merlín que abra el portal del tiempo... el arco iris.
¿No recuerdas la paradoja? “… en el pasado mueres, en el presente vives.”
Estoy aquí, de pié, el escudo a mi espalda, la espada frente a mí con la punta en el suelo, mis manos sobre la empuñadura... ¿Qué estoy esperando?... él no va a pelear. No tiene necesidad...
¿Sabes lo que haré?
Voy a poner mi espada en su vaina, montaré mi caballo y me iré.
Cabalgaré con el arco iris a mis espaldas y no voltearé a mirar...
Solo una cosa te preguntaré... ¿el fantasma siquiera te habla?
- Por favor, no sigas con eso – Ruega ella.
-Tampoco necesita hacerlo... ¿Cierto?
Ni mueve la boca... pero tú lo escuchas.
Hazme un favor... pregúntale SI TE AMA.
- Yo no lo veo, no le hablo, no lo pienso... te quiero a ti. Créeme por favor.
Monta, la mira, gira con su cabalgadura y se aleja a campo traviesa.
- No te vayas... por favor, tienes que creerme – Le grita mientras inútilmente corre tras él unos metros.
Va hacia las montañas donde está el lago encantado; buscará en las profundidades la magia que acabará con sus penas.
Anochece, el arco iris ya no está.
Tras la loma va desapareciendo la silueta del caballo y el guerrero...
- ¡Hummmm!, hermosas las estrellas tras los nubarrones.
Si pudiera besar una... pero ¿Cómo se hace?... yo no sé.
Encenderé una fogata, me acostaré viendo el cielo y esperaré de los dioses... una señal.
El guerrero percibe una presencia...
- ¡¡¡QUIÉN ESTÁ AHÍ!!!
- ¡Shhhhhhh! Soy yo mi amor... deja la espada – Responde una voz femenina.
- ¿Cómo me alcanzaste?... ¿Por qué estás llorando?
– Te juro que te amo... nadie más que tú habita mis pensamientos – Dice ella.
El guerrero escucha un extraño rugido...
- ¡Quédate aquí!
Se abre paso entre los matorrales y ve aquel engendro humeante... con los ojos brillantes.
Regresa presuroso donde ella está esperando...
– Es muy grande... necesito la lanza. Nunca vi algo así...
- ¡Shhhhhhh! Tranquilo... tranquilo... no es un monstruo.
Él la mira intrigado
– Te digo que es un maldito monstruo...
– ¡Ya amor, cálmate… ven y abrázame!
Él nunca pensó que la doncella le pediría eso... su corazón palpita aceleradamente. Se acerca mirándola a los ojos, la ama más que a nada. Se detiene frente a ella, observa cada detalle de su rostro, sus cabellos, sus labios... y la abraza.
No puede, sus brazos la atraviesan, se aparta y la mira con espanto…
– ¡Por todos los dioses, eres un fantasma! ¿Qué voy a hacer ahora…? Yo te amo… te amo…
– ¡Mi amor, no te asustes, yo también te amo! Vienes del medioevo y yo no soy un fantasma, tú lo eres... Esta es otra época, el monstruo es un Lamborghini Murciélago.
– ¿Murciélago?
|