La noche parecía iluminarse por la luz del fuego, la luna parecía teñirse del rojo ceniciento de las grandes hogueras que iban avanzando y lo consumían todo. Esa noche las casas, las tiendas, los bares, todo ardía, un incendio tras otro se sucedía en la ciudad y nadie lo podía entender; las ambulancias corrían despavoridas por las calles húmedas y llenas de humo, en el cielo solo se veían pocas estrellas. Toda la ciudad se hundía en un gemido de gente y fuego tan espectral, casi infernal.
Mientras tanto el, ajeno a todo lo demás, contempla las estrellas y piensa muy feliz en ella.
|