A Miranda_Obispo, con todo mi cariño.
Llevaba un tiempo largo sin que la gente supiese de sus letras. Quizá ella tampoco sabía de si misma.
Estaba triste y en la vera de un río, sentada en un banco de madera, corroída ya por la dejadez, con olores de azahar y jazmín y con un ligero atardecer, lápiz en mano y libreta, se dispuso a escribir como tantas otras veces había intentado.
Después de un rato vacío, mientras su lápiz parecía no entender las órdenes de su mano, una diminuta lágrima recorría su mejilla y, cayendo lentamente, fue a parar a aquella hoja, aún inexpresiva y blanca.
No era la primera vez que esto ocurría, llevaba tal vez demasiado tiempo sin poder escribir. “- Si acaso hoy” -pensaba ella- “pudiera describir mi tristeza…” y es que, hacía tiempo que su inspiración, como la brisa, marchaba sin poder atraparla.
Absorta en su infinito letargo, cayó su lápiz al vértice del río.
Bajó la vista para recogerlo y allí pudo ver coleteando y atrapado en una botella, un pequeñito pez.
Secó su cara con una manga el camino de la lágrima, y con templanza, liberó a aquel pez que con infinita alegría y en vez de irse, regresó a saludar... cuando en ese preciso momento y cuando menos se lo esperaba, ¡plaf! aquel pececillo indefenso, se convirtió en un mago, que le dijo:
- “Para agradecerte este maravilloso gesto, te concederé cualquier deseo que me pidas”.
Ella no lo pensó dos veces, pediría aquello que le gustaba de toda la vida y que ya apenas podía hacer, le pidió que regresara su inspiración, para poder escribir como antes.
El mago y conmovido con aquella petición -le pudo pedir cualquier otra cosa, y sin embargo se conformaba con volver a escribir como ella quería-, se acercó a su oído y le dijo algo entre susurros, y rápidamente desapareció.
Pasó poco tiempo, pero ya todos querían leerla. Sus letras, repletas de magia y color, daban la suficiente paz al lector para que día tras día, esperaran impacientes la llegada de la nueva obra.
Ahora si había conseguido ser, sencillamente ella.
Y os preguntareis, ¿qué fue lo que le dijo el mago al oído?
¿Queréis saberlo?....
Acercaos, acercaos… acercad la vista y os contaré el secreto.
El mago le dijo al oído;
"Cuando escribas, no te olvides de que la gente necesita de tu letras”.
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