Palabras
Por: Eddy grullón
I
Yo no sabía que en una nube se podían hacer cosas. Porque aquella tarde, yo no estaba delirando, ni soñando, no soy un loco, no sueño cosas, para luego venir a escribírsela como si fuera un chismoso, tampoco soy un maniaco, pues no estoy escribiendo un discurso.
Estaba sólo en casa, solito en alma con los árboles, con los grandes árboles que siembran mis abuelos en aquellos años, pero de momento, veo que una nube blanca que cruza por el cielo muy rápida, pero en esta, iba un hombre arriba. Cruzo muy rápido, apenas pude verla cuando pasó por los altos senderos de los árboles. Me quedo muy atento mirando y digo: un hombre encima de una nube, que extraño. Pero nuevamente veo la misma nube, pero esta vez cruzo rápido, bien rápido.
Estoy ahí, pero cuando la veo que se para, me escondí muy rápido con tal de que este no me vea, y me quedo mirándolo, asechándolo, como dicen los malos educadores. También quiero ser sincero, debo decirlo, me espante, me vino un fuerte miedo, quizá todo esto era fuerte, bastante diría, me resbale de ese lugar, me aleje, lo ignoré.
Sigo caminando rumbo a casa, y de momento veo otra nube voladora manejada por un hombre, esta otra cruzo muy rápido, pero atrás veo otra cosa, yo no pude ver bien lo que era, pero pude ver que lo que era, era blanco. Pero ¡Atención! Porque esta cosa blanca, la que no volveré a mencionar más, iba en un carro, un gran coche “¿un coche que vuela?”
Pero que cosas estoy yo diciendo, Pero en ese momento me quede mirando el coche, y hasta me pregunté ¿Quién podrá estar manejando ese coche? Y, ¿por qué vuela ese coche? ¿Quién lo maneja? Y, ¿porque es tan blanco el conducto? ¿Quién es? ¿Por qué es tan elegante ese conductor? Es rubio, y con el cabello largo. Usaba botas largas y azules. Pude ver el coche volando por los aires, flotando también, todavía lo recuerdo como ahora, era un buen coche, pero, ¿Quién lo manejaba? ¿Será un ángel? ohh ya veo, ya veo, el cielo también tiene sus secretos.
Pero no acabe de decir bien esas palabras, cuando de momento veo otra cosa en el cielo, y digo, rayos, y ahora que sucede, ¿qué es esto? ¿Reunión de diablos? Porque lo que era, era prieto, muy prieto, se movía muy rápido en el cielo, eran muchos no pude contarlo siquiera, pero si voy a decir, que lo que era, tenía cola negra, pensé y pensé, y dije ahhh ya sé lo que es. Entonces me acorde de esos locos cazadores de hombres. Y seguí caminando a casa, cuando voy caminando, veo que me llega ese deseo de pelear, esa fuerza, ese deseo incontrolable, tenía que pelear con alguien, con quien sea, hasta con el mismo diablo.
en ese instante, como si fuera por acto de magia, se me apareció un señor, no, no, perdón era una mujer, esta se me apareció frente a frente, estaba como buscando problema con migo, yo estaba encendido como el fuego, loco por asesinar un desgraciado, pero no, no podía cometer ese error, sabía que algo andaba mal en el aire.
II
No todas las mujeres son iguales, porque ésta, esta no era una mujer, era un demonio, era un hombre vestido de mujer, era un Espartaco, ella era redonda entera, grande, pero redonda, los senos no se le notaban, lo que tenía era un hueso en vez de seno. Aun así seguí caminando. la mujer también lo hacía, ella era redonda, muy redonda, tan redonda como la misma mesa en la que afinco estas hojas. No me atrevía a volarle arriba, no podía, notaba algo extraño en esta mujer, ¿Qué será? Debo ponerlo en claro era redonda entera, y todas las partes del cuerpo también. Se meneaba, se movía, daba una especie de vueltas y giro.
Pero su cuerpo era redondo, y a eso le tenía miedo, a su redondez. Ese era el problema, se movía, me desafiaba, me llamaba a pelear, qué valor tiene, que agalla tiene esta loca, porque en verdad era ella la culpable. Ella era la que producía en mí ese deseo de pelear. Ella es un Espartaco.
Lo sabía muy bien, pero me resistí, me calmé, y no le hice caso, y seguí caminando a casa, luego se me adelantó, porque repito esta lo que deseaba era pelear conmigo, luego veo como que cambia de forma, y se pone pequeña, si, así es, la mujer de cuerpo redondo se puso pequeña, muy pequeña, exactamente del tamaño de mis pies, y la veo que camina delante de mí.
Veo que esta mantiene una distancia tan exacta, pero tan exacta, seguía ahí delante de mí caminando, caminaba tan extraño. Se columpiaba el cuerpo redondo, me hubiera gustado que ustedes la hubieran visto.
Producía en mí un deseo inmenso de pelear, pero no, no me atrevía hacerlo, porque lo que era, no era un ser humano, era un diablo, eso era ella, si era él, esta mujer de cuerpo redondo caminaba delante de mí, y se columpiaba el cuerpo con las manos. Ohh Dios, era un momento ¡insoportable!.
Entonces sucedió algo, porque esta se me acerco, ella se movió hacia mí, la cosa esa que camina columpiándose el cuerpo, se movió, y me agarro exactamente por las piernas, y me tiro al suelo, me amarro, no sé cómo lo izo, pero ella sujeto mis pies, y mis brazos, y me inmovilizo todo el cuerpo.
Luego me miró y dijo: y ahora niño, ¿no te vas a defender? Dime, ¿que hará niño bonito? y dije: oye, no veo necesidad de hacer estas cosas, suéltame, y ella dijo: claro, claro que sí que te voy a soltar, y así lo izo, pero con sus malas intensiones, y nuevamente se puso en forma.
Se movía, me desafiaba, no me atrevía, le tenía miedo, era hueso, era un sólo hueso, esta mujer parecía una naranja, no, creo que no, ella parecía una bola de hierro !que guapa era!!. Dura, bien dura, y redonda, y como tan difícil de entrarle a las trompadas, era imposible, ahí estaba el problema, porque yo quería darle golpe, pero no había manera, tenía algo, como un impulso o fuerza, le tenía miedo, a su cuerpo redondo.
Santiago Republica Dominica
12 de abril del 2008.
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