Amputación quirúrgica.
Korea. Octubre 1974.
La madre enseñaba modales al niño. Modales con tradiciones milenarias y respetos ancestrales.
-A la visita hay que darle de comer. O pollo o pato, pero hay que darle carne de ave, a la hora que venga. Su espíritu se alegrará y sus bendiciones se derramarán en nuestra casa y en la casa de nuestros hijos... Nunca deje ir a un visitante con hambre.
Kim entendió el mensaje. En su casa siempre, siempre se daba carne de pato o pollo al visitante, no importaba el día o la hora. Sus padres se fueron, por ley de vida. El nunca se casó, pero vivía bien, hasta que empezó a fumar opio, como tantos otros.
Korea. Abril 2004.
En arrebato de grandes cantidades de opio, vió llegar a dos visitantes. Espíritus ancestrales que tocaban a su puerta. Memoria de sus padres.
Busca en todo rincón de la casa. No hay pato ni pollo. Ni una rata siquiera para ofrecer algo de carne a los visitantes.
Desesperadamente toma un cuchillo en forma de hachuela y se corta los genitales en un acto de entrega a sus tradiciones milenarias y respetos ancestrales. Y se los ofrece a los visitantes. Tal cual, sangrantes.
Se despierta en el hospital, castrado y amputado. Con una sonda de Foley como única prominencia.
Piensa ya en el suicidio... cuando fume un poco más.
|