Es la noche camino de almas perdidas,
eternidad negra y pecadora, ánimas dolidas,
luces insidiosas, camino alumbrado, la llama encendida,
la llama apagada, aparece la pálida dama.
Llenan la sala de espera su influencia helada,
la ciega conciencia, los corazones desalmados.
Parten las ánimas hacia la vida eterna,
donde no hay futuro, no hay presente, no hay pasado.
Y allí esperarán, en el cielo, con paciencia,
mirando desde lo alto este mundo desolado,
esperando a que nuestra alma nos abandone,
esperando a que subamos a su lado.
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