Huérfanos corazones,
desheredados hijos de nadie.
Duermen sobre las aceras
sus carnes débiles
de piel impenetrable.
Lloran cuando lloran,
lloran cuando ríen.
Infinitamente abandonados,
paridos por ninguna madre,
sin consuelo ni destino.
Ángeles caídos, sin nombre
ni código de barras.
Huérfanos olvidados,
desheredados hijos de nadie.
|