Cabellos serpenteantes que alcanzan
las comisuras de tus labios.
los aparto,
aun así alguno se cuela
en mi boca...
Muerdo suave tus pabellones,
auriculares y pectorales,
y dejo de oír...y de latir;
Escarbo en el fregadero de tus tripas,
en el garbancito
donde arranca el vello
que alcanza tu aurora boreal,
y me quedo sin uñas;
Y ahora,
lo que tu quieras...
¿ Nada?
Un descenso vertiginoso,
un rapel audaz y ...
¿ Nada?
Ocurre nuncas veces. |