Otra vez estoy contigo haciendo las cosas que a ti te gustaban que yo hiciera. Esta manana puse sobre la mesa las hojas sueltas en las que te escribi ayer contandote de como airoso pasaba la tormenta. Tambien estan las fotografias en las que apareces con tus mejores galas luciendo los colores del dia, mientras los suspiros perfumados de tus pechos se acercan a mis suenos. A un lado de ellas, esta el mechon de pelo que yo corte cuando los dos hicimos el amor. Ademas guardo en la cajita de madera tu poema favorito que leias en voz alta. Ese que lograste arracancarle a Gisela cuando ambas estaban en La Plata:
Hay tristezas inmensionables
soledades interminables
Hay deseos cobardes
realidades fatales...
Esos suicidios inevitables.
Pero esta vez creo que ha llegado la hora de buscarnos entre las sombras. Este es un dia juicioso, livido, con una triste realidad que tilila en raros fulgores. Presagio de mala suerte. Al levantarme por la manana, lo primero que hice fue hilvanar los recuerdos de los dos. A como pude junte las imagenes que tu recreaste en mi mente que por cosas del destino terminaron abrazandose a esa armonia que tienen tus ojos. Ademas, recogi de ese abismo que tienen los siglos, tu memoria perdida entre tanta aspiracion de gloria que duerme en las cumbres borrascosas de los Andes. Antes que todo sea dicho quiero estrecharte contra mi pecho para sentir como los vapores de tu boca, dulces poemas, encuentran la rima encantada con el beso que duerme abrazado a ese trozo de tierra que nos parte la existencia en dos mitades iguales (hablo de la historia de tu pais). Por todo esto, creo que ha llegado el tiempo de vivir la vida de los dos con un solo corazon que ama y que adora ese dia tan feliz cuando por la vez primera senti palpitar tu cuerpo junto al mio (ahora hablo de nosotros dos).
En este extrano sueno siento como se acerca el ave alada que baja de los Andes con esa majestuosa figura que destrona el crespon de nubes de las cumbres de tu magico pais. Parece que trae una queja pero, por ahora no hay quien la escuche. Apenas un silencio quebradizo como el machucon sobre las hojas secas murmura la historia que fue devorada por el soberbio mordizco de Europa (hablo de la conquista espanola). El ave declina su vuelo porque el pasado perfila su imagen en las brunidas rocas manchadas de sangre. La noche pasa y rauda la dulce leche del alma en la boca del guerrero resiste la violencia de las bestias de guerra (hablo de Jose Gabriel Garcia "El condorcanqui", quien fue parte del holocausto indigena, en America). Esta es parte de tu historia. Quizas no es la historia de tu pais, pero nosotros no tenemos pais porque somos hijos ilegitimos de un continente y bastardos de la Reforma Luterana. Y aunque todos fuimos llevados a amar a una mujer cuyo nombre es tan universal como la tierra misma nuestra fe no ha podido ser redactada en ningun documento de su historia. No se si entiendes porque arrastro hasta nosotros los pedazos de historia de esa parte tan elevada que con justicia divina divide la manzana d la discordia en dos partes iguales (hablo del ecuador de la tierra). Quizas ese mago llamado Guayasamin tuvo sus platicas ocultas con los espiritus tajados por mil cuchillos. No conozco su tierra pero se que es parte vertebral del continente: el mago y la doncella.
"Quito es gris -dice Tomas Borge, un digno hombre de la America india que azoto el hambre del monstruo- aunque Ecuador, te advierto, tiene una historia luminosa, aprehendida por Guayasamin que es mas profeta que mago". Y no se detiene alli, porque en una pequena metafora nos dice:
En la tierra
Quito
Y en el cielo
Un huequito
Para mirar
A Quito.
Con estas palabras que no son mias quiero empujar un poco mas la barca que los dos hicimos a la mar... Adonde nos llevara? No lo sabemos todavia, pero los dos estamos en ella porque la lucha por la vida es lo que hace prevalecer la historia. Y nosotros, tu y yo, juntamos voluntades para tener la nuestra. Recuerda que tu tambien tienes un pajaro azul que se afana por volar como el Condor de los Andes. Y un espiritu como el de Jose Gabriel Garcia, que aunque los pechos de su gente fueron explotados en leche y sangre, las dos bestias de carga no pudieron desmembrar sus fuerzas. Pero sobre todo tenemos, como nos dijo Gisela una vez, tenemos "... el silencio frio y duro, silencio cruel, silencio, esos que te lastiman porque te dejan sin palabras. que te aturden, que te recuerdan cuan sola esta tu alma...". Pero sobre todo tenemos la dicha suprema de beber de la misma copa del amor. Y, aunque este pais es tan cruel y despiadado, lo sentimos parte de nuestra America entera.
No hay mas gloria, la ambicion esta aplacada, duerme arrullada bajo la sombra de nuestra propia bandera. Por esto no todo ha quedado en las urnas de las grandes paredes de los Andes.
P.D.
Las cartas que te escribo son para que no me olvides. nnaaa, la palabra eterna,
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