Escuchando el ruido del motor que me mueve tome mi vehículo, partiendo y quemando las gomas que le dan un empujón a la adrenalina que crece con cada cambio de velocidad efectuado
Acelere sin parar viendo como las revoluciones de mi auto llegaban al límite de su capacidad, ya llegando a los 150 me di cuenta que no era suficiente así que sin miedo aumente la velocidad, mi adrenalina estaba en un punto en el cual no podría estar mejor.
Ya estando en esas condiciones comencé a buscar algo que buscar, viendo pasar mi vida por el retrovisor y pensando que no vale la pena frenar y retroceder.
Mas adelante la pista se divide en 2 caminos, es la hora de parar mi adrenalina junto con el motor, debo escoger que camino tomar, hasta entonces tendré mi pie en el acelerador esperando el momento de partir firmemente sobre el pavimento de uno de los 2 caminos.
La idea solo es acelerar sin miedo al choque que puede estar esperando parar el motor y así no correr nuevamente.
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