Te miro a la luz de la luna
sentado sobre una tumba semiabierta
vestido con ropas antiguas
con la mirada perdida en el horizonte.
Tu piel un tanto pálida,
tu boca roja como la sangre,
tus ojos tristes y apagados
por tantas penas que has vivido.
Te miro a la luz de la luna
mientras me regalas una sonrisa
maldita, pero a la vez hermosa
muerta, pero a la vez llena de vida.
Mi cuerpo fuerte y resistente
se vuelve delicado cuando me besas,
frágil cuando me tocas,
que no sé si marchar o quedarme junto a ti.
Te miro a la luz de la luna
y me pregunto hasta cuando durara
nuestro amor prohibido, censurado,
visto como algo inmoral en nuestras razas.
Eres un hijo de la noche
inmortal y rechazado,
y yo una hija del sol
mortal, que envejece cada día.
Te miro a la luz de la luna
tan solitario, tan melancólico
lleno de una extraña sabiduría
que me cautiva mas que cualquier otra cosa.
¿Cuánto tiempo seguiremos así?
Yo no tengo vida eterna, tú lo sabes,
pero no me quieres convertir
no quieres que sufra al igual que tu...
Te miro a la luz de la luna
pero te veo extraño
me observas de una manera diferente,
me asustas, me aterras.
Te acercas hacia mí con paso firme
me tomas y besas apasionadamente
acercas tu boca a mi cuello
y con una mordida para siempre me conviertes.
En ese momento descubrí el dolor del amar y el placer del sufrir. |