Quisiera regalarte rosas rojas
para que con su aliento a mi favor
intenten despertarte en el amor
que denodadamente desalojas.
Cada vez que te miro y te sonrojas
porque abraso tu cuerpo en mi calor,
pretendo emborracharme en el pudor
con que igual me cultivas y deshojas.
Por no enturbiar tu vida con mi gana
y no contaminarte en mi deseo,
he decidido enviarte esta mañana
sabiéndote más pura que ninguna
la representación en que te veo:
veinte rosas esencia de la luna. |