El Pacto
Por: Eddy Grullón
Cada vez que veo gallinas gordas y hermosas me entristezco. A decir verdad, a mí no me gustaría ser una gallina, creo que sería bien triste para mí verme dentro del cuerpo de una cosa de estas. Además, siempre huyen, aunque las intenciones sean buenas, ¿por qué...? ¿Ustedes saben algo al respeto? Aquí es donde me pregunto, y digo: ¿hasta qué punto, o letra, Puede llegar el vicio del hombre? ¿Cómo es posible que cosa como estas ocurran? Y todo por culpa del dinero. Ahora observen, observen. Atención, vamos a ver qué tan hábil es el famoso Diablo.
No hace mucho tiempo me encontré con un caminante, yo estaba precisamente en frente de mi casa cuando este llegó, y me dijo: buen señor, ¿puede usted darme un vaso de agua?, y perdone la molestia. Claro, claro que sí señor – contesté, y fui muy rápido a buscar el vaso de agua, pero cuando llego, le doy su vaso de agua, no sé, miraba en este señor algo extraño, se le notaba la necesidad, miraba en él una pena, y hambre, creo que no pidió comida porque la comida se niega, no se pide, en cambio el agua no, un vaso de agua se le regala a cualquiera, y a quien sea, está bien, lo cierto es que el señor tomó con las manos su vaso de agua, pero cuando el señor se bebía el agua, miraba una reacción que no lograba entender, y era que el caliente era tan grande en su boca, que salía humo, el señor parecía un dragón, él no pudo tomarse el agua, se le consumía en la boca, ósea, se gastaba en la garganta, en la boca de este. Yo que lo estoy mirando con estos ojos que tengo de loco, y grandes, muy grandes, los mismos que utilizo para escribir estas palabras.
Entonces me sorprendo mucho por lo que estoy observando en este hombre; luego este se queda mirándome, mira el vaso, pero como disimulándome todo lo sucedido, y haciendo cosas como; uhh uhh uhhh ¿Qué paso? ¿Y el agua? ¿No está? ¿Dónde se fue? Y nuevamente me dice: señor, señor, ¿puede usted darme un vaso de agua, si es tan amable? Yo que lo observé todo, ¡todo!, y digo: pero señor… sí, sí, si está bien, y fui nuevamente por otro vaso de agua, pues viendo la necesidad de este, me espanté muy rápido por el segundo vaso de agua, y lo traje y digo: mire usted, señor. Y dice; ohh gracias, gracias, es usted muy bueno, y amable con migo, se lo voy agradecer mucho, mucho señor, ojala que Dios se lo pague, pero era lo mismo, parecía como si este tuviera fuego en la garganta, este tenía al diablo, o era el diablo, porque esta se consumía, el agua se consumía en la boca de este, se gastaba, se quemaba en la lengua, no lograba bajar al estomago. ¿Ustedes entienden? ese vaso de agua parecía que tiraba gotas pequeñas, en vez de agua, pero en una gran bandeja, muy grande, e hirviendo en fuego.
Pero vuelve el señor a disimularme todo lo que está ocurriendo, uhh, uhh, uhhh, ¿Qué paso? No hay ¿Dónde está? Pero en ese momento yo me enoje un poco, sí me enoje mucho, y dije: ¡señor, señor! ¿Cuál es el truco? ¿Por qué juega usted conmigo? ¿Qué le pasa? ¿Quién cree usted, que soy yo? ¡Vamos señor dígame! ¿Cuál es su problema? y me dijo: perdóneme señor, perdóneme señor, pero en verdad vengo por una deuda que tiene usted conmigo, ¡queee! ¡Cooomo! ¿Deuda? ¡Deuda! ¿Qué dice? ¿Qué deuda tengo yo con usted, si yo a usted no lo conozco....? Además, nunca lo he visto ¡para que ahora me venga hablarme de deuda!...¡Rastrero!!
Yo estaba muy guapo con este, si ustedes hubieran escuchado esas palabras que le dije, Luego él dijo: señor cálmese, porque le aseguro que usted sabe muy bien quién soy, así es, y si no lo sabe, no se preocupe, porque muy pronto lo va a saber, - dijo, y vuelve hablar y me dice: ¿usted, se acuerda del negocio, el pacto, que usted y yo hicimos hace mucho años atrás? ¿Le acuerdo más? Mire allá su casa, mire toda esa riqueza que tiene hoy en día, el carro, la casa, los negocios, las propiedades, ¿piense señor?, ¿ya sabe usted quién soy? - Pero ya ustedes saben las palabras que eran esas, era la voz del diablo, él le estaba sacando en cara, todo, ¡todo sus bienes!!.
Luego, al oír estas palabras me dije: ¡pipo! Uhhh, y me mandé corriendo para adentro de la casa, me acordé del segundo vaso de agua, y me espanté muy rápido, pero cuando corría me resbalé, me caí al suelo, y en ese momento, el terreno, el suelo, corrió para atrás, este se movió para atrás, como si el suelo fuera una alfombra, este volvió nuevamente con el supuesto señor, pero ya me había dado cuenta quien era este señor. Pero ese momento, cuando el suelo se devuelve para atrás, el señor me atrapó, me condenó, me inmovilizó, y me miró a los ojos y me dijo: ¿crees que es tan fácil escaparse de mí?, ¿sabes? no eres chiquito, ya sabes muy bien quién soy, y aun así, te mandas corriendo, sabe muy bien que vine por lo mío, no soy estúpido, oye esto, escucha, vine para que me pague la deuda que tiene conmigo, quiero tu hija, quiero que me de, tu primer hijo, como lo prometiste, o, ¿es qué ya no te acuerdas del pacto que hicimos? ¿Ya has olvidado el pacto que has hecho con el diablo, ehhh? Usted sabe muy bien que no soy ningún caminante, sabe que soy el diablo, y vine para que pague, quiero un hijo. Exactamente su primer hijo, el primogénito, la más adulta. Ahora escuche lo voy a soltar, pero no quiero que hable nada, ni quiero que grite, ¿estamos claro? Además de nada le servirá. - Y así lo hizo, me soltó, recuperé mis fuerzas, y dije: ¡rayos! ¿y ahora que voy hacer con este loco? Amo esa hija. No, no, no puedo, no puedo - dije - en voz alta para que el diablo lo escuchara.
Entonces el diablo me habló, pero con una voz que salía del estomago y dijo: ¿tú crees que yo regalo riquezas para perder, no, no mi amigo, vamos, búsqueme a su hija mayor ¡rápido!, porque hoy mismo me la llevo, pero yo me le opuse y le dije: no, no, y no, y en ese momento, vi como el diablo puso la cara, y dijo: bueno, está bien, señor me voy. Y dije: de la que me salve, y me fui muy rápido para la casa.
Pero los años pasan, y siguen pasando, los meses también. Aquella tarde estaba sólo, muy sólo en un viejo rancho que tengo detrás de la casa, y estoy ahí muy bien, y normal, cuando de momento empiezan a enamórame, y me silban como si yo fuera una mujer, o una señorita, y siguen enamorándome, y vuelven a silbarme zzzzzzzzzzzzz zzzzzzzzzzzz zzzzzzzzzzzz, pero miro, y busco uhhh uhhh ¡Coño! Caramba, hasta me acordé del caminante. Pero siguen silbándome zzzzzzzzz zzzzzzzzz zzzzzzzz zzzzzzzzz zzzz, y busco, y miro, y digo: ¿dónde está? ¿Quién anda ahí? Y dice esa la voz, aquí, aquí, en tu espalda. Pero cuando yo miré para atrás, ahí estaba, el diablo, el mismo diablo, me espanté mucho me resbale, y me dijo: no te vayas, no intentes irte. Y me preguntó, ¿Qué te pasa? ¿Por qué no me quiere pagar? ¿Qué piensa? ¿Qué te va a quedar con tu hija? Pero lo dijo con esa astucia, pero yo pensé, sí, es él, es el diablo, es el mismo diablo, se le nota, conozco esa voz. Y le dije: ¿Y ahora, qué quiere? Te dije que no, que no te voy a dar mi hija, y el diablo dijo: ahh, ¿Así es que tu estás?, ¿Tú sabeS quién soy? ¿Tú sabes lo que hiciste con migo? ¿Te refresco el cerebro…? Porque también recuerdo haberte dicho que no eres un niño chiquito, tu sabe muy bien lo que tú hiciste, y créeme págame, porque no sabes quién soy cuando me prendo. (Esas fueron las palabras del diablo) oye, me voy a ir ahora, pero vuelvo. Entonces, yo me asuste mucho con todo eso que dijo.
Y así los años siguieron pasando, y los meses también, pero un día en el mismo rancho, logro ver a ese hombrecito pequeño, muy pequeño, y muy prieto, pero este tenía un sombrero redondo y negro, uuhhh. Aquí es donde me complazco, y me doy el honor de describirlo, de describir al diablo, si, era él, era el diablo, está bien lo voy a describir de nuevo.
¡Observen, observen!
Era un hombrecito pequeño y muy viejo, era muy prieto como un gato exactamente, pero chiquito, y flaquito, tenía un sombrero negro, de esos que usa el tal Harry Potter, sus ojos eran blancos y venenosos, y largas uñas, si, muy largas, ahora ustedes deben imagínenselo, sólo imagínenselo, yo creo que saldrían corriendo muy deprisa. Pero yo me dije: no, no, no, tengo que terminal esto hoy mismo.
Y no miré nada, ¡nada!, no miré que ese hombrecito prieto y pequeño, y con las uñas largas y hasta feo, horrible era el diablo, entonces fui allá y le dije, con mucha calma, y muy calmado, ¡muy calmado! porque, por lo que miraba, este vino dispuesto a todo, además, estaba diferente a los demás días, ohh muy diferente, de manera que yo no me atrevía a ofenderlo, ni a hablarle mal. Entonces me dijo: mira, mírame, y escúchame, este es el tercer viaje que me hace dar, y te lo voy a decir por última vez, es más, si quieres te lo recuerdo. Y me preguntó: ¿tú te acuerdas del pacto que hiciste conmigo? ¿Te acuerdas? ¿Porque, tu sabes muy bien que ese pacto que hiciste lo hiciste con el diablo verdad? O sea “que lo que hiciste, no fue con ningún hombre” ¿Estás escuchando? Entonces le dije: sí, sí, sí, tiene razón, mucha razón, lo dije muy rápido, y luego le dije: Pero oye, si quiere te puedo dar otra cosa, lo que tú quieras, no sé, tengo mucho dinero, y me dijo: eehh ¿Qué dice? ¿Pero qué cosa dice? ¿Pero cómo te atreves a hablarme de dinero? ¿Acaso olvidas, que fui yo quien te regalo esa fortuna que tienes hoy en día? Dime, dime, ¡grandísimo animal!!. ¿Estás olvidando que tienes que darme tu primer hijo? Y ¿qué has hecho? ¡nada!, tú has querido tomarme el pelo, ¿quién crees que soy? ¿Un relajo? - hablaba así como en cámara lenta, y muy despacio, lo hubieran escuchado.
No, no, no señor, no se lleve a mi hija - dije, amo mucho a esa hija, la adoro, por favor no se la lleve. Entonces el diablo dijo: silencio, silencio insensato, yo no tengo nada que ver con eso, ¡al infierno el amor que sienten los hombres por los hijos!, oye, hoy mismo me pagas esa deuda que tienes conmigo, con el diablo ¡pero ya! - Y le dije: no, no por favor señor, ya le he dicho que no, que esa hija no puedo dársela, no quiero váyase, y no vengas más por mi casa. -Pero el diablo sabía que no podía quitarle la hija por la mala, ni por la fuerza, y le dijo: es más, para que tu veas que no soy tan malo como la gente dice, mira allá en tu espalda, mira, ¿la está viendo? ¿Está viendo esa gallina gorda, hermosa, y en salud? Escucha, pon mucha atención a lo que vas a hacer, busca una bandeja, y dame esa gallina en la bandeja, pues me la llevaré a cambio de tu hija, ¿qué dice? - Yo, al oír estas palabras me llené de alegría, y me puse muy contento, muy contento, tan contento, que fui muy deprisa a buscar la bandeja, para luego atrapar la gallina.
Y así lo hice, me fui muy deprisa a buscar la gallina gorda y hermosa. Pero la frase aquí es, “Más sabe el diablo, por viejo, que por diablo”, porque no sé, cómo rayos, el diablo entro a mi hija en el estómago de esa maldita gallina gorda y hermosa.
Yo estaba muy contento, y hasta diciendo: he engañado al diablo, me quedé con mi hija, y con los billetes.
- Pero, lo que él no sabía era, que él mismo estaba entregando su hija al diablo. Y lo peor de todo, se la entregó en bandeja de plata… ooohhhh que astuto, que astuto es el Diablo.
Lo hice, busque a la gallina, la misma que estaba gorda hermosa y bonita. - ¿Razones? no, no, no pienso escribirlo de nuevo ¿Saben por qué…? Porque ya ustedes saben, la gallina que era, esa gallina no era una gallina ordinaria. Esa maldita gallina era mi hija, el pago, si, el pago de aquel pacto que hice con el diablo.
- Que estúpido, que loco era ese, le entrego su hija al diablo en bandeja de plata, y por nada, por dinero, por culpa del maldito dinero.
Fin
Santiago república Dominicana.
16 de abril del 2008.
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