Ya no puedo continuar, mis pies se rehusan a seguir este camino.
Ya no puedo mas hablar, tantas mentiras lastimaron mi garganta.
Por las noches ya no duermo, los pensamientos me acosan.
La verdad se hace evidente: ya no hay donde esconderme de mi mismo.
Los ojos de mi enemigo en el espejo me perforan desafiantes.
El silencio de nuestras peleas aturde mis oídos.
Mis sentidos se apagan ante el dolor latente.
Tanta soledad conmigo me consume lentamente ¿cuánto mas?
Necesito que me absuelvan de mis culpas y no encuentro sacerdote.
Busco algo de paz para mi alma y no se donde encontrarla.
Y entre errores me confundo, ignorando hasta mi nombre.
Sé que es cuestion de tiempo para que no pueda soportarlo mas.
Por las noches ya no duermo, los pensamientos me acosan.
La verdad se hace evidente: ya no hay donde esconderme de mi mismo. |