La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / EVERO / El Hijo de Osiris o el hombre que amó mil corazones (6)

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:348958]

Eran las diez de la mañana. Las fuerzas del día anterior me habían abandonado. Caminaba hacia el parque con temor. Toda la luz que había colmado cada espacio de mi corazón parecía haber desaparecido. Y me preguntaba si no sería mejor olvidarme totalmente del extraño hombre que decía llamarse Miguel. Podía ser un embaucador, un raro cazadotes por así denominarle, si por dote se entendía la pequeña fortuna que con ímprobo esfuerzo había acumulado y que sería la seguridad de mi madurez. Quizás se había enterado de alguna forma y siendo un vago redomado buscaba solteronas. A lo mejor había ido más veces al club y yo no lo había sabido. Solo podía extraer de mi mente pensamientos negativos. Una relación de amor no podía estar basada en dos horas escasas de conversación.
Y así, en tan lamentable estado mental llegué hasta el kiosco. En una de las mesitas de color plateado permanecía sentado Miguel. Tenía una enorme agenda en sus manos. Y escribía algo en ella.
Cuando llegué hasta él, se levantó y me dio la mano muy cortésmente. Luego retiró una silla y me invitó a ocuparla.
-Gracias Miguel.
-A usted, Emilia.
-Qué agenda más gruesa. Seguro que son las mujeres que visita cada año. Ja Ja Ja
-Casi ha acertado, contestó sonriendo.
-Y la sonrisa se me quedó helada.
-Entonces fue el quien rió estruendosamente. Y contagiándome aquellas carcajadas, me reí yo también como hacía tiempo que no me reía.
-Disculpe. He sido un poco atrevida.
-Es curioso, pero acaba de utilizar la telepatía.
-Me engaña.
-No. En realidad la telepatía, aparte de lo que se invente la gente, es en muchas ocasiones inconsciente. Por ejemplo, podría haber pensado que era un hombre de negocios y que ahí estaban apuntados todos mis proveedores, pero ha soltado la primera imagen que le ha venido a la cabeza y casi ha acertado sin saberlo.
-Mire lo que estaba apuntando:
“Emilia: Ya en el primer segundo demostró que tiene las aptitudes necesarias. Profundo desánimo por la vida, conocimiento real del sexo, anhelo permanente por llenar su corazón y pensamiento que desplaza rayos de luz”

-Cada vez es usted más extraño. Comprenderá que si he venido es porque algo me dice que tengo que venir. Pero estoy llena de dudas.
-Tiene toda la razón. En este momento hay más motivos para irse rápidamente y olvidarse, que para permanecer aquí sentada en este día de primavera. Para que esté más segura de quien puedo ser, haga una cosa. Vaya mañana en horario al Ministerio de Agricultura, Departamento de Cereales, y pregunte por Miguel.
-No. Disculpe que dude de usted.
-Emilia. Está en su derecho de conocer todo acerca de mí. He invadido su intimidad y le ruego encarecidamente que vaya mañana, si puede, o cualquier día de la semana, del mes o del año.
-De acuerdo.
-Ahora seré yo quien la invite ¿Qué desea?
-Pues la verdad, me encantaría un café con leche y churros, pero no creo que haya en este kiosco de parque.
-Otra vez ha acertado. A pesar de no ser normal que sirvan chocolate, le pediré uno. Por cierto es un desayuno que me encanta. Así tomaremos los dos lo mismo.
-Guau. Eso ya es un punto a su favor.
-Entonces. Creo que ya tenemos algo en común. Somos dos adictos al chocolate. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!
-Sí. Miguel. Creo que a un hombre que le gusta el chocolate ya tiene algo de bueno. Ja Ja Ja.. a algunos, no crea que les queda mucho más... El cerebro de los hombres suele ser como el Universo. Vacío en un noventa por cien.
Miguel sonrió feliz, por la felicidad que mostraba Emilia. Ella se paró en seco y miró el brillo de los ojos. Y sin darse cuenta le había tomado la mano como si fuese el amigo que jamás había tenido.
-Gracias Miguel. Es hermoso poder reír tan estruendosamente.
-Es hora de que comience a ser feliz Emilia. Le dijo cariñosamente él.
-¿Cómo sabe que no lo he sido?
-Bueno. A veces, casi sin ser consciente, sé cómo está cada uno de los corazones de los humanos. Luego está la lógica.
-Sí. La verdad es que he sufrido mucho a lo largo de la vida.
-Sin embargo. Todavía tiene lo esencial.
-¿Qué es lo esencial?
-El amor que hay en su corazón.
-¿Usted cree que todavía queda amor en mi corazón, Miguel?
-Sí. Seguro que más de una vez se ha compadecido de alguien y le ha ayudado. Mas de una de sus chicas habrá sido acogida entre sus maternales brazos, después de un enorme disgusto de algún cliente.
Emilia quedó en silencio. Y le volvió a dar la mano. Miguel dejó que los suaves dedos de ella le acariciasen. Y la miró de nuevo con tanto amor que, la regenta del club, vertió unas lindas lágrimas de agradecimiento.
-¿Qué es lo que realmente desea de mí Miguel?
-¿Recuerda las dos conversaciones que hemos tenido?
-Sí. Desde la primera hasta la última palabra.
-Hay dos fases en el desarrollo de la vida.
-En la primera fase El Padre Dios se dividió en millones de almas para dar vida a La Madre Materia. En la segunda fase las almas se vuelven a reunificar. Todos los días, en todos los rincones del mundo, los “Hijos de Osiris” son lo que ayudan en esa reunificación de las almas. La fuerza que une es la fuerza de lo que se dice el Corazón. Término que si tu lo deseas podremos ir descubriendo.
Así que no es que desee algo de ti. Sino que tú deberás preguntarte a ti misma, qué es lo que deseas tú en lo más profundo de tu ser.
-Gracias de nuevo Miguel. He pasado uno de los momentos más agradables de casi toda mi vida con esta conversación.
-Hacemos una cosa. Yo suelo estar por aquí muchos días. Tómate tu tiempo. Siente tu corazón. Y Sé feliz.
-Mil gracias.
Aquella mañana regresé a casa con una paz y armonía como nunca la había conocido. Flotaba en el espacio. Mi corazón se sentía libre de ansiedad, de penas, de amarguras y agradecía a Dios, por el simple y sencillo hecho de que Miguel me hubiese mirado a los ojos. Ya nunca olvidaría la dulzura de su luz.











Texto agregado el 22-04-2008, y leído por 11 visitantes. (0 votos)


Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]