La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - mjr10 - 'Yo tu margen, vos el mío,.. el de el los nuestros'
Yo tu margen, vos el mío,.. el de el los nuestros
Yo tu margen, vos el mío,.. el de el los nuestros
Me voy y sé que no soy justo, menos irme así, en la noche, como un ladrón que robó, pero es mejor así, y no es de cobarde pero siento que ya tu boca no besa igual. Recuerdo tus besos mojando mis labios de pasión, pero más que de pasión lo hacías con amor, me besabas y yo sentía que me amabas. Hace un tiempo que tus besos son tibios y mis labios se quedan llenos de frío, porque aquellos besos ésos que encendían mi gen y me hacían construir desde una ruina a la más fértil torre, esos besos ya no me alimentan. No es irme y dejarte, es irme antes que me dejes en un total adiós, porque te despedís de a poco, de a puchos es una caricia menos, una sonrisa con un color menos, yo lo siento porque la brisa ésa brisa fría que en el invierno nos trotaba en la cara como un pez que nada esa brisa no nos inquietaba pero ahora sólo un soplo de otoño soleado nos hiere de frío. Y recojo mi suéter desinflado sobre el piso a medio iluminar por la luz de la luna que justo hoy quiso estar llena y clara para colarse en la habitación, pero ni percatás el rumor de mi movimiento que ya no te inquieta, si sólo ayer el voltearme en la cama te hacía abrazarme como un antídoto en dormida para que no me vaya. Te veo oscura confundida con las sombras del cuarto y sólo me queda sospechar tu silueta, te imagino en una “S “curvada en tu encanto que es único. Debí ser más leal y avisarte, pero no pude. Y cuando cruzo el umbral del cuarto como un soldado que se retira del campo de batalla siento que exhalas inquieta y como un espasmo del adiós parecés que despertás, y dudo en irme, y ahí me doy cuenta lo débil que soy hacia vos, pero seguís en tus sueños. Giro por última vez pero no veo nada definido hay sólo figuras que tengo que estrujarlas para adivinarlas, y ahí estás vos atada a mí, intento soltarte y no llevarte pero me cuesta, me cuesta porque es una carga de emociones vividas juntos, los soles de eneros, los vientos de otoño, el abrazo del invierno y la alegría de la primavera. Trato de hacer que ya está todo decidido pero cuando giro para irme se me freeza el alma y en esa vuelta mansa me llevo por delante la fría y pesada atmósfera que lo hace todo más lento, tiemblo y en el primer paso que doy en el pasillo que da a la cocina cierro los puños y así sostengo una lágrima que tal vez necesita desgarrarse por mi cara dejando húmeda su traza liviana, pero pienso que si una lágrima se deshoja de mí, luego vendrán otras por decantación, y no es lo que quiero porque ya está, porque es tonto dejarme vencer por la tristeza, no quiero que siga ganando terreno el dolor del adiós, quiero ser fuerte y pensar insuficiencias al estilo que todo va pasar, que no sos para mí, que estuvo bueno, que te di lo mejor, y que vos también hiciste lo que más pudiste. Al entrar a la cocina veo la persiana semiabierta, y en la oscuridad conocida esquivo sillas para bajar esa persiana que se aquietó en la mitad de su pestañeo, porque no quiero que el frío de la brisa gane el departamento, sin darme cuenta sigo cuidándote, y puedo ver desde este tercer piso como titila el cartel de la farmacia, y hace un tun tun como si fuera mi corazón infinitamente pequeño. Me dan ganas de quedarme ¿pero para qué?, con qué derecho voy a estirar el agónico y previsible fin, acaso no sabemos que esto de amar es de a dos y al mismo tiempo, cómo podría yo obligarte a mi cotidianidad, a mi presencia, te libero y me libero de esto, rompo nuestro futuro mutuo, y mis márgenes los recojo sobre los tuyos, ya no somos uno, ahora tenemos limites, somos dos personas, como una nube que se deshace en dos figuras, así nos vemos al separarnos, así me compongo en mí, y vos … y vos te vas de mí, de mis márgenes como un bote que olvida la orilla del río. Entonces trato de acelerar el paso y recojo las llaves que apenas brillan en la biblioteca, y cuando las toco siento el frío en las manos que en un efecto dominó me congela entero, y aquellas lágrimas reprimidas salen, siento que soy un cobarde que no luché por vos, que me rendí a la primera de cambio, que no supe alentar el fuego y hacerlas llamas invictas, entonces apuño con bronca el manojo de llaves y encuentro tu cara lúcida sobre mí, con tu pijama, casi dormida y en voz de desvelo me susurras un inconsciente vení y me abrazás entonces no sé que decirte, y resulta que vos me abrazás más fuerte que nunca, y sin verte siento que llorás, y yo disimulo mi llanto con el tuyo, y lloramos, me lavo en vos, y te beso la cara parte por parte, la frente, el cachete, tu boca disimuladamente húmeda, y no sé cómo pero nos miramos en la oscuridad, y me tomás de la mano y me llevás al cuarto de nuevo, y con la lamparita que ilumina tenue me mostrás algo y entiendo todo. La mirada perdida que tenías, entiendo porqué te ausentabas cuando estábamos los dos, ahora sé porqué me abrazabas pero no me apretabas como antes, ahora entiendo tu cansancio y me cierra todo cuando veo que lo que me mostrás es el test de embarazo que nos dio positivo. Seremos papás. Y comprendo que mis márgenes están en vos, los tuyos en mí, y en el de él los nuestros.
Texto de mjr10 agregado el 23-04-2008. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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