Se asomó en la Plaza Brasil desde una esquina
como algo que soñé una noche
como algo que esperaba aconteciera sin saber
y aparecieron dos vikingos
con sus cálidas risotadas y cervezas
con sus gritos y golpes a la mesa
El hombre a mi lado sabía que algo en su mirada me conmovía irreparable
en círculos todo girando
permaneciendo muy juntos y muy perdidos
nudos de nube y agua precipitándose al mar
entre él y yo
entre nosotros
bajo las altas estrellas
la tormenta de lluvia
nos dió un abrazo
cayendo a bendecir una pausa en nuestras vidas
un descanso
que voló a nuestros ojos con un beso
|