LA ESTACIÓN DE LAS FLORES
Aldabas en las puertas, sirenas en los puertos,
repicando en los ojos las campanas del alba,
bañando en esplendores los balcones abiertos
y tiñendo los cielos con matices de malva.
Y llegó la mañana brillante, con tal brío,
que abrió los girasoles y despertó la vida,
se llenó de reflejos la corriente del río
y toda la natura le dio la bienvenida.
El Sol brilló con fuerza, repicó la campana,
el cielo fue un abrazo de limpio azul turquesa,
las aves se posaron sin miedo en mi ventana
y cantaron un himno de amor y de promesa.
Una gota de agua colgada de un olivo
me dijo que ha llegado la estación de las flores,
me olvide de los sueños que me fueron esquivos,
deje atrás el pasado y olvide los errores.
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