Y mis manos, no hacían otra cosa que teclear y teclear, un reflujo de palabras sin sentido. Palabras que resonarían pronto en el vacío, palabras que derretirían el polo, palabras que inundarían los desiertos, palabras que demolerían castillos, palabras que desvirtuarían realidades, palabras que despertarían sueños, palabras que odiarían el amor. Tales serían mis palabras, con tanta obstinación en lo imposible, como un cardumen contra la corriente. |