Así como fue, en un principio, el bebé que nació con los ojos abiertos; así como el niño pequeño que era capaz de mover sillas con su mirada; así como el niño capaz de presagiar los sucesos; así como el niño que se sorprendía con los gitanos; así como el joven que se enamoró de la pequeña Remedios...Ese es el coronel Aureliano Buendía, el mismo que mató a miles de legiones, el mismo que salió de Macondo, camino al exterior, atravesando la ciénaga, el mismo que fue condenado a vivir errante por siempre, el mismo que cuando ya estaba sin vida, decidió dedicarse a los pescados de oro...Ese es el coronel, el hombre de los ciclos, el hombre que nunca logró disfrutar de la vida, condenado para siempre a la soledad y el destierro eternos... |