En medio de la calma, sin nada que moleste, con una deliciosa brisa en mi rostro, con el viento ondeante en mi cabello, disfruto del placer de los pequeños detalles, pequeños detalles que no son más que vagas ilusiones, puesto que solo estoy en medio de la somnolencia absoluta...Despierto entre papeletas y tarjetas, con las bocinas de la ciudad, golpeteando en mis oídos y descubro la maldita realidad de que, el mundo se vuelve gris… |