Diego Hernán González Vizcaíno
Mi amigo de los años legendarios.
El aliado inseparable de una serie de andanzas
Que hoy suenan ingenuas y algo desveladas.
El porro, el fumo, la tuca, los cigarros
Y el candor en las voz de Bob Dylan
Y el Racing Club extraordinario.
Las rubias de ojos celestes
Las polacas que venían de Ucrania.
Las novias en los zaguanes
Y la broma en la funeraria.
Estábamos solos, dispuestos y locos.
Éramos jóvenes y maravillosos.
La patria, sin embargo, tronaba de botas
Y si hablabas mucho te rompían la boca.
Con Diego nos íbamos de esparcimiento
A veces a Gesell, a veces a Alsina
Y en el furibundo devenir del tiempo
Tan solo importaban Racing y las minas.
Después (no lo sé) su senda y la mía
Como dos zapatos cambiaron de suela.
Yo permanecí en las calles del barrio
Y el –enamorado– viajó a Venezuela.
Por eso a la distancia de la geografía
Escribo estas línea por el alma mía
Y porque lo siento loco y necesario.
Diego Hernán González Vizcaíno
Mi amigo de los años legendarios.
Néstor Ravazza©2007.
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