PALMERA
Palmera que a los cielos te elevas tan gallarda
como un verde mensaje de fuegos de artificio,
como un abrazo enorme de las ansias del alma,
como un canto secreto de misterios de siglos.
Palmera, danza exótica, un revuelo de tules
de odaliscas dormidas en las cuerdas del sueño;
quiero ser como tú, que del tifón no huyes,
flexible como brisa y fuerte como el viento.
Palmera, que las palmas de mis manos te abracen
y que fluya conmigo la sangre de tu savia,
surtidor de ilusiones de un mundo agonizante,
tú, palmera imbatible, mujer serena y brava.
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