Una mañana…
Cuantas veces el rubor de la nostalgia había recorrido palmo a palmo su piel. Cuántas veces había mirado su cuerpo como un fantasma impregnado en la imagen del gran espejo.
Era verdad… los sonidos vecinos denotaban la presencia de un ser angelical en la habitación continua, quien la esperaba._Lo había conocido tiempo atrás, cuando el amor y el desamor aun no llegaban a su vida.
Su piel un poco envejecida contenía algunas experiencias, más su alma adolescente aun temblaba con la presencia de aquel hombre.
Entre brindis, risas y silencios la noche se fue tejiendo y cual bruma costera fue tocando los rincones e impregnando el ambiente de sus olores.
…Si ella fue fuego, él la braza ardiente…
…Si ella fue arrebol, él fue el cielo inmenso…
Y entre abrazos, besos y sueños se tejió la canción.
Ella lo miró cuando él durmió contemplando su rostro conocido, quizás en una vida anterior, pues no hubo otra explicación lógica al acoplamiento de esa pasión.
Ella se miró en sus ojos, casi sin reconocerse, mientras él besaba sus heridas y poco a poco iba sanando su alma herida.
Al amanecer se levantó presurosa y feliz. Mientras el agua recorría su rostro y su cuerpo la melodía llegó y se instaló en su voz..”Una mañana, una mañana linda… mi corazón , como una flor a ti se entregará..” y siguió cantando como hacia mucho tiempo no cantaba el amor
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