Fue en una fiesta donde estaban: El y Ella. A simple vista, podían pasar por hermanos, ya que ambos tenían cabello rubio, tez clara y buena altura. Pero, no obstante la similitud, los unía una relación de pareja.
Ella desplegaba sus habilidades en la pista, se movía de una manera muy sensual, no era tan bella como atractiva, y estaba varias revoluciones por encima del ánimo en general. Los muchachos no disimularon su mirada_ no era para menos!.
En cuanto a El, parado a su lado, no parecía incomodarle esta puesta en escena de su novia sino que más bien la exhibía como trofeo, al fin y al cabo era suya. Trofeo era además su cuerpo modelado a la perfección en cada centímetro. Las muchachas tenían pues, también para observar y comentar por lo bajo.
En ellos, esa noche, confluyeron todas las miradas.
Creo que al regresar, El, Ella o ambos habitaron la cama de más de uno.
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