Destilo ambrosía
para alimentarme nuevamente:
nací dios de mis destinos,
crecí vasallo en la rutina,
me transformé de nuevo en dios
y en uno distinto mi destino
a día de hoy se transforma.
Somos pasto de la carcoma.
Giramos otra vez
sobre nuestro eje propio,
mirando la sombra
proyectada en la pared
y el odio,
el oprobio,
o la rabia,
no son más
que ejemplos de monstruos.
Destilo ambrosía
para alimentarme nuevamente:
nací dios en mi destino,
crecí como vasallo de mis temores,
espero tener un final digno. |