Primero vi al perro. Atrás, con el paso cansino y su bolsa colgando de un palo sobre el hombro, venía él. Cada vez lo notaba más viejo.
Las pocas veces a la semana que se llegaba hasta la casa, siempre lo hacía al mismo horario, la diferencia es que nunca sabía el día exacto. Pero no dejaba que se fuera con las manos vacías. Él lo sabía.
Rápidamente dejé la ventana y me dirigí hasta la cocina. La caja estaba sobre la mesada esperando ser ocupada, comencé a colocar en distintos envases los alimentos. No debía olvidar las frutas, a él le gustaban.
Pan, mermelada, carne fría, huevos, queso, unos tomates, frutas, un paquete de fideos, otro de arroz. Ahh, un paquete de yerba y azúcar. Ya estaba. Con eso tenía la comida asegurada, para unos días. En una caja aparte puse alimento para perros y unos cuantos huesos, eso era para “Capitán”. A veces dudaba si él no comería el alimento para perros y le daría al animal sus comidas. Mejor no pensar.
Ya estaba en la puerta, nunca golpeaba, sabía que yo saldría. No me gustaba mirarlo mucho, me ponía muy triste ver su mirada perdida, su suciedad, su boca desencajada.
"Capitán" parecía sonreír, la cola moviéndose alocada me daba cuenta de su alegría. Acaricié su pulgoso lomo.
Puse las cajas en el suelo; mientras él se agachaba para recogerlas y ponerlas dentro de bolsa, lo miré. No pude dejar de temblar en las ganas de acariciarlo. Me contuve, sabía que no quería que lo tocara.
Antes de irse me miró con una chispa de reconocimiento en la mirada, como si algo avanzara en su mente, pero de pronto por propia voluntad o porque ya no había retornos posibles, esa luz se apagó, luego dio media vuelta y se fue. Quizás no fue reconocimiento, quizás quise engañarme y sólo fue un asomo de agradecimiento.
Con lentitud, agobiada por el peso de los recuerdos, entré en la casa, miré la mesita del living mientras sentía que mis ojos se iban llenando de una bienhechora humedad; desde una hermosa foto enmarcada, él me miraba, apuesto, joven y sonriente, con uno de nuestros hijos en sus brazos.
María Magdalena
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