Voy a caminar uno, dos, tres ó cinco pasos hasta la puerta, salir y ver como abril, lento va saliendo por la avenida principal.
Voy a aspirar del árbol parado viendo el tráfico, la gente que camina para allá y para acá, las pequeñas cosas sucediendose, como la hormiga que cargada de moronas de comida sube corriendo por el.
Esto, hoy aquí y allá también, hay una aventura por comenzar.
Alguien leerá, vendrá, rondará... algo se quebrara para después reinstalarse.
Yo acá, prometo ser mayo de treinta y un días, junio de treinta y arrasar a julio de treinta y uno.
Pero hoy, hoy abril, de un único día, abril con su nombre bonito, con su olor a tierra húmeda de ayer, que ya no es ayer, de ayer que se llama hoy, y hoy que no se llamará mañana, solo hoy, hasta el último pasito de la manecilla.
Prometo ser yo, morirme cada vez que lo escuche, renacer cada vez que me nombre. Prometo ser abril, abril con su único día, y sus envoltorios de chicles y caramelos.
Voy a caminar, uno o dos pasos, tres o cuatro, cinco, siete o diez, llegar hasta la puerta y asomar la nariz, oler a abril como va tostándose bajo el sol, mientras marcha robándose los desfiles de marzo, los mariachis de mayo, las posadas de diciembre, su cumpleaños en noviembre y a mi el corazón.
Hoy por única vez prometo ser abril, abril con su único día.
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